El temor a una escalada en Oriente Medio y su impacto directo en el bolsillo de los conductores ha comenzado a notarse en las gasolineras de Jerez. La posibilidad de que la guerra entre Estados Unidos e Irán termine disparando el precio del petróleo ha provocado algunas colas. El encarecimiento anticipado de la gasolina y el diésel ha empujado a numerosos conductores a llenar el depósito antes de que los paneles reflejen nuevas subidas.

La inquietud ciudadana coincide con una jornada de nerviosismo en los mercados energéticos. El crudo ha reaccionado con repuntes significativos ante el riesgo de interrupciones en el suministro y, sobre todo, por la inseguridad en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores estratégicos del comercio mundial de petróleo y gas. Cualquier alteración en esta vía marítima tiene consecuencias inmediatas en la cotización internacional y, por extensión, en los surtidores europeos.
Muchos conductores han optado por repostar de forma preventiva. En algunas estaciones de servicio, como la de Ballenoil situada en el parque empresarial en la carretera de Lebrija, la elevada afluencia ha terminado por agotar el combustible disponible. Este hecho, poco habitual fuera de episodios de huelgas o crisis logísticas, refleja el miedo a un encarecimiento abrupto en cuestión de días.

La OCU anticipa subidas de hasta 10 céntimos por litro
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que el conflicto entre Israel, Irán y Estados Unidos podría traducirse en un aumento de los carburantes en España de entre 8 y 10 céntimos por litro en las próximas semanas. Según los datos actuales, la gasolina se sitúa en 1,4842 euros por litro y el gasóleo en 1,4387, cifras que todavía no incorporan plenamente la tensión geopolítica reciente.
La organización ha precisado que estas variaciones obedecen en parte a un encarecimiento previo del barril de referencia, que pasó de 65 a 70 dólares entre finales de enero y principios de febrero, y ha señalado que aún no se ha producido el aumento "previsible" tras el estallido de la guerra. Asimismo, ha recordado que el traslado del incremento del crudo a los surtidores responde al conocido efecto "pluma y cohete", por el que las subidas se aplican con rapidez mientras que las bajadas lo hacen de forma más lenta.
La OCU ha subrayado que la transmisión del encarecimiento puede demorarse entre varios días y semanas, dependiendo de la magnitud y estabilidad del repunte y de factores geopolíticos y financieros. También ha recomendado comparar precios entre estaciones de servicio, ya que pueden registrarse diferencias de hasta un 19%, en un escenario marcado por la incertidumbre internacional y la volatilidad energética.




