Andalucía rebaja su tasa de paro juvenil a niveles históricos: menos de la mitad que el pico máximo de 2013

En enero había 49.707 desempleados menores de 25 años, casi 15.000 menos que a comienzos de 2019, lo que acerca a la comunidad como la cuarta región del país con mejor comportamiento en los últimos siete años

El centro de FP aeroespacial de La Rinconada, una potencia en la formación para combatir el paro juvenil en Andalucía.
El centro de FP aeroespacial de La Rinconada, una potencia en la formación para combatir el paro juvenil en Andalucía. MAURI BUHIGAS
16 de febrero de 2026 a las 18:13h

Durante décadas, uno de los mayores problemas del mercado laboral en Andalucía fue la dificultad de los jóvenes para acceder a un empleo. La situación alcanzó su punto más crítico en el tercer trimestre de 2013, en plena recesión económica, cuando la tasa de paro entre menores de 25 años se disparó hasta el 67,27%, el peor registro de toda la serie histórica. Apenas tres de cada diez jóvenes en edad de trabajar tenían entonces una ocupación.

Aquel momento marcó el techo de la crisis, pero no fue un episodio aislado. Los datos previos ya eran muy negativos y la recuperación tardó en llegar. Durante 25 trimestres consecutivos el indicador se mantuvo por encima del 50%. Entre 2011 y 2017, la Encuesta de Población Activa (EPA) confirmó trimestre tras trimestre que ser joven y buscar trabajo en Andalucía era prácticamente sinónimo de quedarse fuera del mercado laboral.

El panorama, sin embargo, ha cambiado de forma notable. La EPA publicada a finales del pasado mes de enero sitúa ahora el paro juvenil en el 31,73%, menos de la mitad del máximo registrado en 2013. La situación sigue siendo grave, pues la media en la eurozona se sitúa aproximadamente entre el 14% y el 15,2%, mientras que a nivel nacional la tasa de paro juvenil media está en torno a un 25%. 

Pero la mejora en Andalucía es evidente respecto al cierre de 2018, con una caída de 13,36 puntos. Además, el descenso ha sido más rápido que en el conjunto de España, con una reducción 2,83 puntos superior, lo que acerca a la comunidad a territorios tradicionalmente más avanzados en empleo.

La caída del paro juvenil y la convergencia con España

Ese avance coloca a Andalucía como la cuarta región del país con mejor comportamiento en los últimos siete años, en contraste con otras comunidades que no han mejorado e incluso presentan cifras peores que en 2018.

Los datos de paro registrado refuerzan la tendencia. En enero había 49.707 desempleados menores de 25 años, casi 15.000 menos que a comienzos de 2019, lo que supone un descenso del 22,7%. La región aporta algo más del 19% de toda la reducción nacional, hasta el punto de que prácticamente uno de cada cinco jóvenes que ha encontrado trabajo en España en ese periodo lo ha hecho en Andalucía.

La afiliación también refleja el cambio: cerca de 220.000 jóvenes trabajan actualmente en la comunidad, un 36% más que al inicio de 2019.

Desde el Gobierno andaluz sostienen que el principal motor de esta evolución es el tejido productivo. El Ejecutivo que preside Juanma Moreno atribuye la creación de empleo a empresas y autónomos, cuya capacidad de crecimiento estaría generando puestos de trabajo de mayor calidad.

Programas, ayudas y formación para impulsar el empleo joven

La Administración autonómica, no obstante, considera necesario acompañar ese dinamismo con políticas específicas. Desde 2019 se han ejecutado 875 millones de euros en apoyo a jóvenes, que se han traducido en 368.000 ayudas. En marzo de 2023 se firmaron además las bases del Plan de Empleo Juvenil 2024-2025, dotado con casi 500 millones y acordado con agentes sociales y económicos.

Antes incluso de ese plan, los jóvenes ya eran prioridad en la Consejería de Empleo. Programas como Joven Ahora permitieron casi 10.000 contrataciones con 89,2 millones de inversión, mientras ‘Investigo’ y ‘Primeras Experiencias Profesionales’ facilitaron la entrada laboral a miles de personas. Entre 2019 y 2022 se contabilizaron cerca de 155.000 ayudas para este colectivo.

Posteriormente se sumaron iniciativas como Activa-T Joven, con 7.300 beneficiarios; los proyectos integrales T-Acompañamos, que han atendido a 33.000 jóvenes; o las líneas de Emplea-T para contratación indefinida, con más de 8.300 participantes. También destaca Iniciativa Alma, destinada a mejorar la empleabilidad de 280 jóvenes vulnerables mediante prácticas en países de la Unión Europea.

La Formación Profesional para el Empleo es otro de los pilares. Desde 2019 más de 48.000 jóvenes han participado en acciones formativas en sectores tradicionales —hostelería, mecánica o construcción— y en áreas emergentes como nuevas tecnologías, industria naval, hidrógeno verde o aeronáutica.

El trabajo autónomo completa el cambio de escenario. En diciembre había en Andalucía 46.079 autónomos menores de 30 años, 5.674 más que en 2018. La Consejería de Empleo ha destinado 63,7 millones a medidas como la cuota cero durante el primer año y ayudas al inicio de actividad.

Conjunto de actuaciones que, según los datos, han contribuido a que la histórica tasa de paro juvenil de 2013 quede hoy como un recuerdo lejano en la evolución del mercado laboral andaluz.

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