Las orcas atacan a veleros del Estrecho como "protesta" por haber sido arponeadas

Francisco Gil, director del CICAM, cree que el inusual comportamiento se debe a los ataques que sufrieron el verano pasado

Una imagen de Salvamento, que advierte de los peligros de ataques de orcas.
Una imagen de Salvamento, que advierte de los peligros de ataques de orcas.

Al menos 150 contactos de orcas con veleros, según datos del Grupo de Trabajo Orca Atlántica. Este verano, estos animales han atacado a pequeños veleros del Estrecho de Gibraltar, tal y como como demuestran fotos y vídeos aportados por un rastreador de orcas con fines educativos y científicos que trabaja para empresas turísticas.

Los ataques provocaron que la Capitanía Marítima de Cádiz haya prohibido a los veleros de menos de quince metros a navegar en la Ensenada de Barbate al menos hasta el próximo 7 de septiembre con objeto de evitar situaciones de riesgo. Estos cetáceos han llegado a romper el timón de las embarcaciones, dejándolas a las deriva en el Océano.

Así lo afirma Francisco Gil, director el Centro de Interpretación de Cetáceos y Aula del Mar de Tarifa (CICAM), que lleva 20 años trabajando como rastreador. En declaraciones a Efe cree que ese "inédito comportamiento de las orcas, animales inteligentes y empáticos" podría ser una especie de respuesta a los ataques que sufrieron este año y el pasado verano.

Gil, que ha sido colaborador de centros universitarios de Biología Marina, Oceanografía y Ciencias del Mar, ha buceado con las orcas marinas hasta que esta actividad se prohibió el pasado año 2007, por lo que conoce a esta especie de delfines que cazan atunes en el Atlántico. El investigador comprobó que había orcas heridas, con cicatrices, y otras arponeadas con lanzas que aún llevaban clavadas, unos episodios que se han vuelto a repetir este año. 

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Un avistamiento de orcas en el Estrecho en una fotografía de archivo.

El rastreador, que indica que las orcas están respondiendo a estos continuos ataques, asegura que se trata de "una protesta" de los animales. La hipótesis no ha sido contrastada aún por los científicos, ya que podría tratarse incluso de un entrenamiento de caza del atún o un tipo de respuesta de los animales a algo que los humanos están haciendo mal ya que "en el mar se están haciendo auténticas barbaridades". 

Según comenta Gil, las orcas y los hombres han convivido y hasta han colaborado en la pesca del atún. En primavera, cuando los bancos de atún llegan al Mediterráneo, las orcas los acorralan y los empujan hacia las almadrabas.

Gil ha lamentado que en un periodo de abundancia de atunes se estén produciendo estos hechos y ha considerado que deberían revisarse los cupos de pesca para ampliar los que tienen las almadrabas y otras artes tradicionales de los pescadores de la comarca.

No obstante, las orcas sólo han contactado con veleros pequeños, que llevan la hélice delante y muy separada del timón, lo que les permite morderlo sin riesgo e inutilizar las embarcaciones, de ahí que las recomendaciones de Salvamento Marítimo, en caso de contacto con orcas, sean dejar el timón quieto y alineado con el casco del barco, detener la embarcación plegando velas y parando la máquina y no asomarse por la borda ni gritar, por seguridad.

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