Terror en las aulas: las historias de fantasmas en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba

Una monja por los pasillos con un candelabro, un enfermo que tose, luces que se encienden y apagan, un niño que corretea... Los misterios de un antiguo hospital del siglo XVIII

La Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, un lugar encantado.
La Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, un lugar encantado.

La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba se ubica en el antiguo Hospital del Cardenal Salazar, un edificio barroco del siglo XVIII que también era conocido como el Hospital de Agudos. Un lugar en el barrio de la Judería que guarda muchas historias tristes, como cualquier otro lugar que albergó a enfermos graves.

Esa fuerza que mantiene se traduce en mil historias posteriores, fruto de la fuerza sobrenatural que mantiene el inmueble histórico. Contaba una limpiadora que solía charlar con un profesor, hasta que se enteró de que llevaba varios días muerto. Lo relataba el escritor José Manuel Morales en la revista Mistérica Tierra Secreta

En las aulas aún quedan vestigios de los raíles por los que circulaban las camillas de camino hacia la morgue, especialmente en tiempos como la epidemia de peste.

Un vecino cordobés, Juan Garrido, daba cuenta de experiencias sobrecogedoras que recoge ABC. Explicaba que había oído una campana al fondo del edificio, un mes de noviembre de 1968, poco antes de que se cerrara como hospital. Por los pasillos vio un resplandor, una luz lejana, que al acercarse era una mujer con hábitos un candelabro. Garrido estaba solo. "Un fantasma, fue horroroso, pasé mucho miedo".

Otro hombre, vigilante, que no quiso dar su nombre contaba que en una planta superior pudo ver a un niño de unos seis años corriendo por los pasillos. Lo había confundido con un ladrón primeramente, pero luego comprendió que aquella noche no pudo ser más que un fantasma.

Otros testimonios hablan de luces que se encienden, toses que algunos escuchan y presencias de enfermos del antiguo hospital. Incluso los animales, como un perro que ayudaba a un vigilante, se asustaba y no quería continuar caminando por el interior cuando oyó voces de ultratumba.

Algunas investigaciones de psicofonías revelan que esas voces piden ayuda. Los actuales empleados, a pesar de que hay cámaras de seguridad, confiesan que a menudo sienten miedo por esas presencias. Terror en un antiguo hospital que es hoy sede de la Universidad. Quién sabe si algún estudiante impregnará su voz en los muros y futuras psicofonías les rememorarán.

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