A veces, cuando se reúnen personas muy mayores, entre ellas gastan la broma de sumar las edades y salen cifras llamativas que les hacen reír, por afortunados. Si ese juego se hiciera con cuatro bares recién clausurados en Cádiz también saldría una cifra reseñable, muy alta, muy cercana a los 200 años.
Son los que sumarían El Laurel, en Doctor Dacarrete; El Adobo, en la calle Rosario; El Rompeolas, sobre la playa de Santa María del Mar y La Bodeguita de Plocia, en la calle que le da nombre.
Entre los cuatro —el último con varias denominaciones comerciales distintas— se acercan a los dos siglos de vida hostelera en Cádiz, con barras —y terraza en el caso playero— convertidas en clásicos para muchas generaciones de gaditanos.

Sólo El Laurel aporta a la suma más de un siglo de actividad como guardés de las esencias del tapeo más clásico de Cádiz. Cerrado hace dos meses por el anterior equipo, el hostelero Jorge Sánchez (responsable del restaurante La Mafia en la plaza de San Agustín) y su compañero Rogelio Gallardo ultiman la redecoración "para abrir alrededor del 15 de diciembre".
Esta rehabilitación del bar que hace esquina con Obispo Urquinaona, a dos pasos de la plaza de Candelaria, consigue prolongar su vida activa, una larga historia. No cambia de nombre. De hecho, ventanas y puertas lucen una leyenda orgullosa: "El Laurel, desde 1914".
"El tapeo será el mismo, muy clásico, tradicional, el que ha hecho famoso este sitio", asegura Jorge Sánchez que anuncia la continuidad de la propuesta como mejor homenaje a su trayectoria. Los llenos, con tantos vecinos como visitantes, justifican esta decisión.
El Adobo le rompe el corazón a medio Cádiz
El caso de la Bodeguita el Adobo en la calle Rosario, 4 (esquina con Beato Diego) es el más sorprendente. Considerado un templo de la fritura del pescado, la sencillez y la pureza de sus recetas atraen por igual, desde hace décadas, a turistas y vecinos o a grandes chefs de la provincia.
A pesar de su consolidado prestigio, que le hace aparecer en las recomendaciones de publicaciones tan prestigiosas como la Guía Repsol, El Adobo aparece en las últimas jornadas con un mensaje que anuncia su cierre.
La única información que aparece en el cartel pegado en las puertas dice que "se traspasa por no poder atender el negocio", lo que hace pensar en algún tipo de problema de salud o inconveniente personal de su propietario, el popular Paco Abeijón.
En el caso de El Rompeolas, el cierre se ha producido por jubilación y las negociaciones para encontrar nueva propiedad ya están muy avanzadas.
Hasta que no se cierre ese nuevo acuerdo no es posible saber si esta espectacular terraza, con uno de los mejores atardeceres de la ciudad, sobre la orilla de Santa María del Mar, conservará su nombre y su estilo.
Menos vistas a la playa
Por El Rompeolas, con casi 50 años de vida comercial, han pasado numerosos hosteleros, con diferentes propuestas. Uno de ellos fue Leon Griffioen, el cocinero que obtuvo la primera estrella Michelin para la ciudad de Cádiz en 2022 con su restaurante Código de Barra en la calle San Francisco.
El caso de La Bodeguita de Plocia es similar. También se encuentra en fase de traspaso tras casi 40 de actividad hostelera ininterrumpida desde que la calle fuera rehabilitada gracias a los fondos europeos del Plan Urban en el año 1990. En este caso, el mismo local ha tenido distintos nombres.
Durante su última etapa, como La Bodeguita, estaba especializado en tapeo de mercado, con recetas tradicionales y un gran surtido de abacería, con chacinas o conservas de calidad.
Su momento de mayor esplendor llegó en la década anterior, durante el máximo auge de la calle que se considera la milla de oro del tapeo turístico gaditano por su cercanía con la plaza de San Juan de Dios y sus miles de cruceristas diarios.
A la espera de nueva propiedad en 'la milla de oro'
Hasta el año 2019, este establecimiento de Plocia, justo frente al histórico Callejón de los Negros, estuvo regentado por Rafael Montero y Gloria Saborido bajo el nombre de Casa Rafael.
Estos hosteleros se mudaron, con el mismo nombre e idéntico éxito, a la calle Periodista Emilio López (antigua Corneta Soto Guerrero) y se llevaron con ellos a una enorme clientela.
El local siguió funcionando bajo otra propiedad como La Bodeguita de Plocia pero seis años después de aquel cambio cierra por traspaso a la espera del cierre de un acuerdo, previsiblemente muy próximo, para prolongar su actividad comercial.
Tampoco se conoce aún si lo hará con la misma denominación y similar especialización.


