Butifarra de cacahuete, sobrasada de almendras y otros productos son elaborados artesanalmente con ingredientes ecológicos y libres de gluten por Elvira García, una madrileña afincada en Jerez.

Elabora productos que al cocinarlos, al ofrecerlos a familiares, amigos y conocidos, son una verdadera muestra de amor. Se trata de los embutidos de frutos secos made in Jerez que produce artesanalmente Elvira García: chorizo clásico y picante con base de almendras y mijo; chorizo criollo; butifarra de cacahuete, morcilla de pistacho; sobrasada de almendras y tomate seco; salchichas vegetales de trigo sarraceno, tomate seco y champiñón; y hamburguesa de dos tipos con diferentes sabores una de mijo y otra de trigo sarraceno.

La idea de elaborar estos productos únicos ha sido fruto de las experiencias que ha vivido esta madrileña de 49 años, formada en nutrición y estética. comenzó a viajar por lo ancho y largo de España, “necesitaba un cambio, buscaba la manera de vivir más autosuficiente”. En las fincas donde residió en Ávila, Cataluña y Tarragona realizaban actividades sostenibles de bioecología, permacultura, agroecología y bioconstrucción, Elvira solía participar en las relacionadas con la alimentación. Durante once años realizó tareas naturales, experimentó una vida más sana, cultivó sus propios alimentos en un huerto, y trabajó con terapias naturales, “talleres de autoconocimiento para que la gente se conozca, que consisten en unir el plano físico y el espiritual porque, si te conoces, llegas al equilibrio”.

Fue en Sevilla donde se decide a emprender la iniciativa empresarial y artesanal al contactar con personas vinculadas al Pumarejo, la moneda social hispalense. A Elvira se le encendió la bombilla en un encuentro donde vendía postres y otros productos. Se lanzó a la aventura de inventar recetas para elaborar embutidos sin gluten, aptos para veganos, a partir de frutos secos. Sola, nadie se atrevió a unirse a la aventura.

En noviembre de 2014 se asentó en Jerez, se puso en contacto con La Reverde, una cooperativa de producción ecológica, artesanal y local. A partir de entonces, después de meses y meses investigando en internet, adaptando recetas y realizando testeos ha logrado sacar adelante siete productos, cuyos precios oscilan entre los 2,50 y los 3,80 euros. “Son muy nutritivos. A los vegetarianos les gustan mucho los frutos secos y son un producto nacional. Hay muchas almendras en España, por ejemplo”. Cuenta que le costó muchísimo conseguir elaborar la butifarra: "Se me reventaba y no lograba la textura. Mi perro se ha hartado de comerlas hasta que no me han salido bien. La morcilla de pistacho fue una idea que me sugirieron en uno de los testeos. La gente te habla cuando estás en las muestras, en los mercados y yo he intentado conseguir lo que me pedían”, explica. "No me dicen que estoy loca, pero sí que cómo va a ser. Luego lo prueban y te dicen que está muy bueno... eso es una satisfacción”.

Desde comienzos de 2016, se constituyó como empresa, etiqueta los embutidos y hamburguesas bajo el nombre de Charcuterra, cuenta con el registro sanitario y el certificado de producto ecológico. En un local de apenas 50 metros cuadrados ubicado en el polígono de la carretera de Sanlúcar posee todo lo necesario para elaborarlos y etiquetarlos: un horno, una embutidora, la clicadora para cerrar los productos, armarios, la cámara para conservarlos… Dedica muchísimas tiempo —entre 60 y 70 horas semanales—  a producir, vender y llevar la contabilidad. El proceso de embutir no se debe interrumpir, de modo que puede llegar a trabajar desde las nueve de la mañana hasta las diez de la noche, “aunque cada vez lo hago más rápido”. Reconoce que lo que más le cuesta es la parte comercial, pero goza de la ventaja de las redes sociales con las que, dice, se llega más rápido.

En el génesis de su actividad empresarial ya puede presumir de comercializar sus productos en diferentes establecimientos especializados de Sevilla, Cádiz, Madrid, Toledo, Vigo. Además, tiene previsto distribuirlo en restaurantes y tabancos porque los clientes los demandan. El secreto, según la emprendedora, es que son embutidos caseros. "Están hechos con mucho cariño, no tienen aditivos. Es igual que cuando te comes una paella fuera y otra casera. La nutrición es un acto de amor, ¿qué hay más bonito? Cuando una madre amamanta, da de comer a su hijo y algo más…”, reflexiona, elvira quien aún no vive de esto, "pero a partir de ahora, puede que sí".

Además de su pequeña y ambiciosa fábrica de embutidos, realiza talleres en los cuales enseña a cocinar sano platos ricos que no requieren mucho tiempo y prepara y show cooking en Cádiz. Todo esto es posible gracias a la filosofía de Elvira y su círculo de amigos y conocidos, entre los que se encuentra la asociación cultural El Arrabal de San Miguel. Ella les enseña recetas e imparte talleres, mientras otros les proporcionan los uniformes o les realizan las fotos, algo que de otra forma quizá no se podría permitir. Tratan de cooperar, de intercambiar favores, de ayudarse los unos a los otros. “No siendo individualistas, nos va mejor”, concluye la impulsora de Charcuterra.

 

Sobre el autor:

María Luisa Parra

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