La bodega jerezana asegura que es un caldo clásico que reivindica un estilo de oloroso seco inconfundible, que no tendrá continuidad en el futuro. 

La bodega González Byass presenta su primer vino denominado como "finito" y que constituye una reliquia enológica fuera de la categorización habitual e imposibles de replicar por su escasez. 'Alfonso Oloroso 1/6', que es como se llama, es un vino clásico que reivindica un estilo de oloroso seco inconfundible, y que una vez envejecido y embotellado, no tendrá continuidad en el futuro. La compañía asegura que el halo de misterio que, en ocasiones, rodea al jerez y a las bodegas, se constata en esta categoría de vinos que algunos llaman "olvidados", pues se trata de botas, o incluso botellas, que han permanecido ocultos durante años en los lugares más recónditos de la bodega, y que ahora ven la luz bajo el apelativo de vinos "finitos".

'Alfonso 1/6', el primer vino "finito", procede de una bota con más de 40 años de vejez que, originariamente, pertenecía a la solera de Alfonso, el oloroso más conocido de González Byass. Durante años, este jerez irrepetible roció la solera de Alfonso hasta que el azar, o la intuición de algún capataz de raza, quiso que solo seis botas quedaran olvidadas en la bodega. La sabiduría de Antonio Flores, enólogo y master blender de González Byass, selecciona una bota donde, a lo largo de casi medio siglo, se ha ido gestando este oloroso fino intenso, glicérico, seco y con aromas complejos. Una joya escasa, de la que solo se han embotellado 965 botellas, y que se caracteriza por su finura en nariz, elegancia innata y amabilidad en boca.

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