La Feria del Carmen y de la Sal no pasaba su mejor momento. En los últimos años en la Magdalena se llegaron a ver hasta parcelas vacías por la incacidad de muchos comercios y asociaciones de asumir los costes de las casetas. "Que no les cueste tanto a los chavales", rezaba un famoso vídeo hace diez años. Las obras del recinto ferial más que un problema supone una oportunidad para revitalizar una feria que no pasaba su mejor momento.

La solana no encontraba sombra en la Magdalena. Eso no ocurre en el Parque Almirante Laulhé, recinto ferial improvisado que ya actúa como salón multiusos. Lo mismo vale para la feria de la tapa, que para el Carnaval. Esta vez también para la Feria del Carmen y de la Sal. El peor inconveniente - o lo mejor, según se mire - es que los populares 'cacharritos' han tenido que colocarse lejos. En Bahía Sur. Aun así, las imágenes del primer día muestran una gran afluencia y hay lanzaderas gratuitas.
En cualquier caso, la Feria comenzó a buen nivel, con un concierto de la artista María Peláe. Hace unos meses canceló su cita en el Teatro de las Cortes, la sorpresa era que los isleños iban a poder disfrutar de una actuación gratuita. El auditorio, también multiusos a estas alturas, estaba lleno. Antes había sido el acto de las salineras. Después, un DJ que estará cada noche en lo que se ha denominado 'Caseta Joven'. A lo mejor es que los puretas no pueden bailar o buscan otra cosa. Aquello, al igual que en el carnaval, estuvo y estará decorado con luces que forman una carpa, pero al aire libre.

Se dice y se critica que 29 casetas son pocas. Realmente lo son. Pero no son muchas menos de las que había en un terreno inmenso que quedaba desierto. Se trata de un experimento con caracter temporal, aunque a peor no vamos a ir. La Fería, por su fecha, ya era imposible disfrutarla de día. Se abre una oportunidad para, al menos, ser una más en la provincia.
Si bien no abundan las casetas ni el espacio - hasta hay terrazas para poder poner las mesas - sí que se respira más feria que de costumbre. Quizás sea mi mala memoria, pero no recuerdo las calles de la Magdalena decoradas con farolillos. En el Parque sí brillan. Han sustituido a los patos. En algunas casetas hasta sonaron sevillanas. Tampoco suele ser una Feria muy flamenca. Una semana para disfrutar, probar y encontrarse. Ya veremos como sale.



