El hombre que resucitó los tabancos

Antonio Ramírez, gerente del mítico El Pasaje, cuenta cómo recuperó el espíritu de los viejos despachos de vinos de Jerez para convertirlos en un bullicioso atractivo turístico

Antonio Ramírez, gerente de El Pasaje, posando tras la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA.

Jerezano de 60 años, apasionado del flamenco; un espíritu emprendedor con sentido común, dedicación y pasión por lo que hace. A Antonio Ramírez ya le conocía antes de esta entrevista. Conocía su pasión por el flamenco, su simpatía, su educación y saber estar pero gracias a este encuentro he conocido otras facetas de él. A lo largo de la conversación he podido comprobar lo que ya intuía: que está lleno de energía, de pasión por su tierra, y de dinamismo. Unas características que combina con una gran visión emprendedora, un espíritu creativo y tesón. Una gran combinación para el éxito. De hecho, creo que Antonio tendría éxito en todo lo que él se involucre. Jerezano de nacimiento. Portuense de adopción. Combina su vida entre estas dos poblaciones igual que combina dos trabajos y varios cargos en asociaciones de Jerez. Y si se lo propusiera podría con tres.

La entrevista la hacemos en El Pasaje, una tarde de julio cuando el local está cerrado. Es extraño estar en El Pasaje sin el bullicio y la vida que lo caracterizan, pero el local se siente así más cercano y se perciben detalles que a veces pueden pasar por alto cuando las conversaciones, el flamenco y el vino fluyen en el local.

Para los que no lo conozcáis, el Tabanco El Pasaje es actualmente uno de los tabancos más representativos  de Jerez. Un lugar emblemático, especial, autentico, con sabor, y que sin haber sido nombrado oficialmente, se ha convertido en un icono y un dinamizador del flamenco de Jerez para los visitantes de esta ciudad.

Situado en pleno centro de Jerez, El Pasaje hasta el 2010 era un tabanco de vinos “de los de antes”. “De los de toda la vida”. Durante la entrevista, Antonio me muestra fotos del establecimiento antes de que él se convirtiera en su gerente. Podrían ser fotos de los años 50 o 60, pero no, son fotos de no hace tantos años. En esa época, una cortina

Antonio Ramírez durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA.

en una puerta y un biombo en otra, velaban por la privacidad e intimidad del local. Un local “de hombres” en esa época. No porque estuviera vetada la entrada a mujeres, sino por tradición y porque en él no solo se tomaba vino. También era un sitio para hacer negocios. Lo que se conocía como un lugar de “corretaje”. En sus mesas y su barra se cerraban ventas de vino, de ganado, de caballos, entre otras cosas.

Se fundó en 1925, y dos generaciones estuvieron al frente del local hasta 2010. Momento en el que Antonio decidió apostar por él.

Antonio me cuenta como él iba allí de chico. Me cuenta que Lola Flores también correteaba por allí de niña y que allí cantó en varias ocasiones en sus inicios cuando todavía vivía en Jerez. Me cuenta anécdotas de esa época, cuando los negocios y las amistades se hacían con vino de Jerez en locales como este. De cuando se estaba “construyendo” el Jerez que ahora conocemos y de cuando los trabajadores que levantaban el Villamarta iban allí a tomarse un vino al acabar el trabajo, servido en un vaso. El mismo tipo de vaso en el que lo sirven actualmente. Y entre las historias, las fotos que cuelgan en las paredes, y la esencia conservada en el local me siento transportada a esa época.

Pregunta tras pregunta, Antonio va avanzando en la historia del local, mostrándome fotos, revistas, videos y me queda clara una cosa. Que este local es parte de su vida y que su vinculación con este sitio va más allá que emprender un negocio. Él está al frente de la gestión de este establecimiento por amor a Jerez y a sus tradiciones y por pasión. Y yo que me he rodeado de muchos emprendedores exitosos y fallidos a lo largo de mi vida profesional, sé que todo lo que se mueve desde el amor y la pasión siempre trae buenos proyectos y buenos resultados.

En 2010, decides ponerte al frente de la gestión de El Pasaje. ¿Qué te mueve a hacerlo?

Me propusieron coger el local. Y no me lo pensé mucho. Es un sitio al que yo venía desde pequeño y con el que tenía relación desde siempre, igual que muchos jerezanos. Y yo llevaba tiempo pensando en que era una pena que fuera de nuestra ciudad e incluso fuera de nuestro país, se estaba dando a conocer lo que yo considero uno de los mejores valores de nuestra ciudad “Marca Flamenco de Jerez”. Una marca que se valoraba y existía fuera, pero no aquí. Pensé que era el sitio ideal para poner en marcha un proyecto con el que llevaba tiempo pensando. Un sitio aquí en Jerez, donde se dé a conocer nuestro flamenco, nuestros vinos y nuestra cultura.

Por lo que veo en las fotos decidisteis mantener al máximo el ambiente y la esencia del local. No lo cambiasteis todo. ¿Forma parte esa decisión de tu visión?

Sí. Esa fue siempre la idea y más teniendo la oportunidad de llevar a cabo el proyecto en este local. Hicimos algunos arreglos. Pero intentamos conservar todo lo que había. El suelo no estaba y pusimos unas baldosas, aunque si te fijas son baldosas del estilo de esa época. Hemos conservado la barra, las botas, las puertas, casi todo lo que pudimos. La mayoría de fotos y cuadros de la pared los encontramos guardados en el altillo. Las seleccionamos y las arreglamos y las pusimos de decoración. Pintamos el local con los mismos tonos de pintura. Las botas del rincón son las mismas que había. Y todos los elementos de decoración que se ven en el altillo son los que ya estaban aquí. Simplemente lo sacamos todo, lo limpiamos y arreglamos.

Una de las pocas cosas nuevas que pusimos fue la tarima para que la gente pudiera ver mejor las actuaciones. Desde el primer día, la idea es mantener el local lo más parecido a como era, y eso incluye no solo las paredes. Servimos el vino en vaso, igual que antes. Anotamos las cuentas en la barra y con tiza igual que antes y servimos las chacinas en el papel de estraza, como siempre se hizo aquí. Otro aspecto importante es el vino. Era imprescindible para mí que solo se sirviera vino de Jerez, y de bodegas “pequeñas” o familiares. Nuestra selección de vinos y de vinagre, viene de bodegas menos “comerciales”, que hemos seleccionado por su calidad. Trabajamos con varias de ellas y son muy buenos vinos.

El concepto lo llevamos más allá que servir vinos, tapas y dar espectáculos. Lo que queremos es que el cliente se vaya contento pero también que conozca nuestra cultura. Por eso tenemos varios elementos que ayudan a nuestros camareros a explicar las variedades y el proceso del vino de Jerez a los visitantes. También por eso pedimos a los artistas que antes de todo cante expliquen qué palo van a cantar o tocar. Intentamos transmitir y divulgar nuestra cultura y eso es algo que sabe todo el personal que empieza aquí a trabajar, ya que son ellos los mejores para hacerlo.

El Pasaje en una publicación internacional. FOTO: MANU GARCÍA.

 

Yo suelo venir. Y una de las cosas que más llama la atención, es que sea lunes, o sea fin de semana, el local siempre está lleno. Sea la época que sea y sea el día que sea. Y eso no es fácil. ¿Cuál crees que es el secreto de vuestro éxito?

Está claro que es la oferta de flamenco que tenemos. Gratuito y de libre acceso a todo el mundo. Y con dos pases al día. Muchos de nuestros clientes son de fuera pero también vienen muchos clientes de Jerez aficionados al flamenco y al vino. Normalmente en el pase de mediodía hay más clientes de aquí, que se mezclan con nuestros turistas. Y es algo que me encanta. Yo en esta barra he visto a muchos de nuestros clientes jerezanos enseñar a los turistas cosas sobre nuestro vino y sobre nuestro flamenco de forma espontánea. Y eso es muy bonito, ver cómo los propios clientes se convierten en cicerones y embajadores de Jerez con otros. Muchos de nuestros clientes de fuera nos comentan aquí o por las redes sociales lo mucho que han disfrutado, y a muchos lo que más les gusta es poder disfrutar del flamenco en un sitio pequeño, que les permite estar cerca de los artistas. Dicen que lo sienten mucho más. Y creo que ese también es una de las claves de nuestra aceptación.

Tengo que comentar también que parte de nuestro éxito se debe al equipo humano. Tenemos un equipo humano inmejorable, con un gran profesional que los dirige detrás de la barra que y otros recursos “en la sombra" con la redes sociales, el diseño, la cartelería, las compras. Todo el equipo es imprescindible en el desarrollo diario de la gestión y también forma parte de nuestro crecimiento, por su implicación y por su profesionalidad.

Háblame del flamenco en El Pasaje. ¿Quién hace la selección de los artistas y qué criterios seguís?

La selección y programación la hago yo mismo. Igual que hago la selección de los vinos y de la carta. Yo soy aficionado al flamenco y conozco a artistas en Jerez. Al principio yo mismo proponía a artistas que vinieran. Ahora recibimos muchas solicitudes pero hacemos sitio a todos. Siempre y cuando sea flamenco de calidad y a poder ser contratamos a artistas jerezanos o que vivan aquí. Y por supuesto siempre acabando por bulerías, nuestra seña de identidad en el flamenco. Intentamos dar espacio sobre todo a gente joven.

Y no me refiero a gente de poca edad, sino a gente que esté empezando para darles la oportunidad de darse a conocer. Pero también nos gusta tener con nosotros a artistas jerezanos más conocidos y con probado reconocimiento en nuestra tierra. Intentamos dar cabida a todos. El escenario del Pasaje se ha convertido en una puerta para que nuestros artistas tengan más oportunidades. Algunos clientes y a raíz de verlos aquí, les han ofrecido otros contratos y actuaciones, en España o para ir a otros países. Y eso nos enorgullece. Hace unos años, un diseñador muy conocido que nos visitó se entusiasmó tanto que se llevó a Madrid a los artistas que vio aquí, para su desfile en la Fashion Week. El flamenco de Jerez estuvo presente en la Fashion Week y la pena es que trascendió poco aquí.

No solo hacemos espectáculos gratuitos. Aprovechamos fechas señaladas como el Festival de Jerez para organizar clases de palmas y de compás. O ayudamos a financiar discos, artistas, actividades relacionadas con el flamenco en otros sitios. Apostamos por la marca “flamenco de Jerez”, esa es nuestra ambición. Pero también conservando otros aspectos, como la esencia de lo que es un Tabanco de verdad.

Háblame del concepto de "tabanco de verdad”. ¿Qué es un tabanco de verdad?

Cuando abrimos en 2010, pusimos el nombre de Tabanco El Pasaje porque esa denominación es la que estaba en las escrituras. Era un tabanco y queríamos revitalizar ese concepto que en ese momento estaba casi perdido. Hoy muchos locales lo usan, aunque algunos quizás no lo sean. Un tabanco debe cumplir unas características: Despachar vino a granel, no solo en botella. Tener botas. Sin una gran cocina, es decir, que pueda servir tapas sencillas, y desde luego que el vino sea de Jerez.

Gracias a muchos de nuestros clientes hemos aparecido en revistas como TIME, ELLE, y National Geographic

Para defender la autenticidad de los tabancos hemos creado una asociación privada, desde la que intentamos defender y potenciar este concepto. Nos hemos encontrado con cosas muy surrealistas, como por ejemplo un Kebab que quería unirse a la moda de los tabancos, pero sirviendo kebabs. Ahora el concepto de tabanco se ha revitalizado en Jerez e incluso en otros países se están montando. En Londres hay dos por ejemplo. Desde la asociación intentamos que no se pierda la esencia. Es uno de nuestros mayores valores de Jerez, y como el flamenco, entendemos que debemos mantenerlo así.

Háblame de vuestros clientes, ¿Quiénes son? ¿qué os dicen?

Al Pasaje llega gente de todo el mundo. Nos damos a conocer sobre todo a través de las redes sociales. Yo personalmente me ocupo de animarlas. Y cada día voy colgando nuestra programación y videos de lo que va pasando aquí. Es otra de mis funciones. Actualmente entre Facebook, Instagram y Twitter tenemos unos 15.000 seguidores. Muchos ni siquiera han venido pero nos siguen y nos comentan las ganas que tienen de venir y comparten nuestros videos. De los que vienen, recibimos grandes muestras de cariño. En nuestras paredes están algunas de esas muestras, como poemas o dibujos que nos han hecho y que nos envían cuando vuelven a sus países.

La mayoría de clientes nos transmiten lo mucho que disfrutan, por la redes, por cartas que recibimos, directamente aquí a nuestro personal o con sus comentarios en plataformas como Trip Advisor, en la que estamos muy arriba gracias a sus evaluaciones. Nos suelen dar un reconocimiento anual desde Trip Advisor. Y ese es nuestro objetivo: que los clientes se vayan contentos y hacerles pasar un buen rato, a la vez que conocen nuestras tradiciones. Hace poco tuvimos una bonita anécdota.

Un chico alemán que quiso hacerle la pedida de mano en nuestro local y se compinchó con nuestros camareros y artistas. Le pidió la mano a su chica en nuestro escenario. He visto el video, que espero colgar en las redes en cuanto tenga el permiso de los novios y es muy bonito y emotivo. También gracias a muchos de nuestros clientes hemos aparecido en revistas como TIME, ELLE, y National Geographic. Nos enorgullece mucho y nos anima a seguir trabajando en la misma dirección.

Antonio Ramírez durante la entrevista concedida a lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Formas parte de la mesa del flamenco de Jerez, una mesa de expertos locales que dinamiza el Ayuntamiento. ¿Qué opinas sobre la situación de Jerez a nivel de turismo? ¿Qué crees que debemos hacer para mejorarlo?

Muchas cosas se pueden hacer. Pero lo más importante sería dar buenos contenidos. No hace falta reinventar la rueda. Tenemos mucho que ofrecer en Jerez, no solo el flamenco. Se podrían hacer muchos contenidos de calidad aprovechando todo lo que tenemos. Hace unos veranos hicimos la “Ruta del atún de los tabancos”. Y me llamaron desde un periódico de fuera para hablar sobre ella, pero en cambio aquí nos costó darla a conocer. Este tipo de actividades son fáciles de montar y de organizar, pero creo que nos falta aprender a trabajar más unidos en Jerez. En mi opinión en Jerez debemos mejorar la colaboración y el espíritu emprendedor. Con lo que tenemos, no sería difícil poder hacer productos turísticos que atraerían a más visitantes, internaciones y nacionales.

Imagínate que tienes aquí delante a una persona emprendedora, con ideas claras y con ganas de activar un nuevo proyecto, ¿qué le dirías?

Le diría que palante. Que vaya a por lo que él o ella quiera. Que no se deje vencer por frenos o palos en las ruedas y que siga avanzando. Que no haga caso a nadie y que siga su camino.

Acaba la entrevista pero seguimos hablando un buen rato. Este local da para mucha conversación y la energía de Antonio al hablar de él es imparable. Aparte de regalarme una tarde de julio y su precioso tiempo, Antonio me regala algo muy valioso: conocer más y mejor la esencia de Jerez. En mi opinión, debería haber muchos más Antonios en Jerez. Creo que sería bueno para revitalizar nuestra ciudad. ¡Palante Antonio!

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