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Tres comercios del centro ya tienen las 'Puertas del Ratoncito Pérez'. Descúbrelas

SI algo bueno tenía notar de pequeños ese diente que empezaba a moverse inesperadamente, era saber que cuando se nos cayera vendría el Ratoncito Pérez. Algunos colocábamos el dientecito debajo de la almohada o sobre la mesita de noche, y por la mañana, el Ratón Pérez se lo había llevado, dejando en su lugar un pequeño regalito: una moneda, un caramelo, un pequeño juguete… Ahora los niños y niñas de Jerez tienen la suerte de poder conservar esta tradición tan nuestra e ir un paso más allá, gracias a la iniciativa de varios comercios del centro de nuestra ciudad.  La librería El Laberinto, la juguetería Ya voy mamá y la tienda de chucherías El granero, han instalado en sus locales unas pequeñas puertecitas que conectan directamente con el mundo mágico que sugieren con sólo con mirarlas. “Los niños a los que se les caiga un diente pueden escribir una carta al Ratoncito Pérez y traérnosla aquí, se la haremos llegar directamente”- me explica Adrián, de la librería El Laberinto, “además, les hacemos entrega de una ficha en la que pueden ir apuntando qué dientes se les han caído, identificarlos en un dibujo-mapa de la boca y saber así cuántos les faltan por caer”.

Por su parte, Maca Gómez, propietaria de la tienda de juguetes Ya voy mamá, nos cuenta cómo surgió esta iniciativa: “A Bibi, la dueña de la tienda de golosinas El Granero, se le ocurrió que los tres sitios preferidos para el ratón Pérez bien podían ser una tienda de chuches, una librería y una tienda de juguetes. Colocar las puertas en los tres sitios es además una manera de generar sinergias entre los comercios de la ciudad, que de hecho ya se materializan en otras iniciativas que hemos puesto en marcha”. Y es que desde el centro de Jerez, se percibe cada vez con más fuerza esta voluntad por parte de los comercios de aportar riqueza y dinamismo a la vida en el corazón de la ciudad, especialmente en aquellos espacios que tienen como público a los más pequeños.

Además, estas pequeñas puertas de la marca Wondernology, se comercializan con un valor social, ya que están realizadas por trabajadores con discapacidad intelectual de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce. Ellos se encargan de fabricar las puertas de madera en la carpintería, de la impresión del cuento que las acompaña y del montaje de las cajas.

En definitiva, no sólo la Navidad es una fecha para dar rienda suelta a la magia, durante todo el año los niños pueden acercarse a una de estas tiendas a dejar una carta en la misma puerta del Ratoncito Pérez, que no se deja ver, pero que vive justo ahí, a la altura de los pies, de los duendes y de la imaginación de los niños.

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