Les voy a hablar de Alfred de Operación Triunfo. Es lo primero que les digo porque probablemente algunos de los que han leído la primera frase dejen de leer, otros piensen que soy una friki por hablar de un cantante salido de OT y otros crean que voy a hablar de un chico raro. Porque esas son las tres reacciones con las que casi siempre me encuentro al hablar de este artista. Y cuando me dicen que es un tanto raro yo respondo que sí, aunque lo es por un motivo distinto al que se refieren quienes me lo dicen. Así que si han llegado hasta aquí y esto les genera un mínimo de interés, espero que lean mi recomendación completa. Este artista merece la pena.

Si hay algo raro en Alfred es que ha sabido ir más allá de lo fácil. Y lo fácil era convertirse en un muñeco y en un producto comercial al estar recién salido de uno de los programas de televisión más conocidos. Algo que él ha sabido evitar. Ha convertido su paso por la televisión en una oportunidad bien aprovechada. Lo demuestra en su disco 1016, un trabajo que vio la luz hace casi y un mes y que no deja indiferente. Es un despertar de sensaciones continuo. Si tienen oportunidad escúchenlo. Dejen los prejuicios a un lado. Porque detrás de cada detalle de este álbum hay una historia. Su título, 1016, es el número con el que participó en el casting de OT. La de este disco es una portada en la que rinde homenaje a sus ídolos David Bowie, Michael Jackson y Nick Cave, dando muestra una vez más de su amplia cultura musical. A través de sus canciones le canta a su familia, a sus amigos, recuerda su pasado, no olvida su paso por OT,relata su presente, habla sobre atentados, sobre movimientos sociales… Una infinidad de referencias que convierten sus canciones en historias con las que la mayoría, ya sea con una o con otra, se podrá identificar. Entre los dieciséis temas que componen el disco este catalán es capaz de cantarle a Barcelona y también a Sevilla, Madrid y Londres. Y el videoclip de De la Tierra hasta Marte está cargado de símbolos que quienes saben un poco de él pueden identificar. Escuchar 1016 no es solo oír música, es sentir, aprender y disfrutar.

A esto hay que añadir que es un disco producido y compuesto por él. Un trabajo que ha hecho con mimo y en el que no le han importado las prisas. Ha mostrado el resultado cuando creía que todo estaba perfecto. Y en lugar de rodearse de personas de la industria a quienes no conocía, él ha sido fiel a sus principios. Su banda de músicos es la de antes de entrar a OT, su manager es una antigua profesora, el director de su primer videoclip es otro antiguo profesor… Contar con quienes estuvieron a su lado desde antes de ser conocido por el gran público dice mucho de él.

Y no hay que olvidar que Alfred es mucho más que el artista que encandiló a todos cantando con Amaia City of Stars, mucho más que el chico que toca el trombón, mucho más que el joven que con 20 años llegó a la final de OT, mucho más que el que se subió al escenario de Eurovisión. Alfred es un chaval que da visibilidad a problemas como la ansiedad, algo que él sufría en la academia y que en lugar de esconder quiso compartir para que quienes sufrían lo mismo no se sintieran solos. Alfred es un joven que habla de los refugiados y del feminismo. Alfred es ese que regala un libro llamado España de mierda y demuestra que tiene mucho más conocimiento de determinados temas que quienes se creen superiores. Y lo más importante, Alfred es un chico fiel a sí mismo. Es magia y sensibilidad.

Por todo esto y por lo que sentirán después de escuchar sus canciones les recomiendo que le den una oportunidad. Hay que apoyar a los jóvenes que trabajan duro, que hacen las cosas bien y que además tienen una forma de ser que hace que muchos cambien la forma de pensar que tienen sobre las personas de su generación. Y Alfred tiene mucho de todo eso.

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