El alegato de Beatriz Rico tras una ola de críticas: "Deberían pedir un psicotécnico para tener 'Twitter"

La actriz asturiana recibió improperios que ha sabido desmontar: ni son ciertos ni son justos. Mensajes desafortunados que revelan cómo la sociedad sigue juzgando a las mujeres por el físico

Beatriz Rico, en las imágenes hechas públicas por ella misma para desmontar las críticas.
Beatriz Rico, en las imágenes hechas públicas por ella misma para desmontar las críticas.

La actriz Beatriz Rico ha sufrido una espiral de desprecios en redes sociales durante los últimos días tras salir en el programa de televisión Pasapalabra que han ido más allá. Todo empezaba con un tuit sobre su presencia en la pantalla: "No estoy viendo el programa porque me pone nerviosa verme y no me gusto. Pero leo a la gente por aquí... y no se cortan un pelo, ¿eh? Critican, sentencian, te denostan por el físico de manera cruel, juzgan... maaaadre míaaaaa". Los comentarios hablaban de si su aspecto físico ha cambiado o se ha hecho operaciones, un tipo de comentarios que se dedican públicamente a mujeres que, habiendo alcanzado la fama años atrás, presentan cambios lógicos respecto a cuando tenían 20 años, siempre con tono de desprecio, y sin que los hombres los sufran.

Por eso, en sus redes sociales, Rico se ha visto sometida a una enorme presión y ha tratado de zanjar la cuestión. "Me ha resultado muy doloroso por la saña con la que muchos se expresaban. Y no quería dar explicaciones, pero ahora me apetece. A la izquierda, Pasapalabra en junio 2019. A la derecha, la semana pasada. Sigo sin entender qué han visto de raro los que han escrito cosas como “qué se ha hecho en la cara, se ha destrozado”, “está irreconocible, ¿qué se ha hecho?”, “está rarísima, no parece ella” y más cosas que no voy a repetir", indicaba Rico.

"Y yo, os juro que por más que miro y remiro, me veo igual, así que la única explicación que encuentro es que no teníamos maquillaje ni peluquería por las medidas Covid, y una no se arregla como lo hacen los profesionales que hay en televisión. Obviando esto, la libertad de expresión no te da carta blanca para mentir, insultar y denostar a una persona, porque ahí empieza mi derecho al honor, en el momento que te estás pasando, y entonces la podemos liar parda", defiende la actriz.

"Aun así, os juro, sigo sin entender qué empuja a la gente a escribir barbaridades gratuitas. Me los imagino tirados en el sofá, con una mano rascándose el arco de triunfo y con otra en el móvil, achinando los ojos cuando sales en pantalla y pensando “mmm... está fea”, y escribiendo “está fea”. Enviar. Quedándose satisfechos 5 minutos y esperando que salga alguien con un michelín para poner “está gordo”. Enviar. Y así sucesivamente. O quizá, con más maldad, pensando “voy a hacer daño a alguien, como a mi vecino no puedo porque igual me arranca la cabeza, voy a por alguien que salga en la tele”. Suelen tener nombre falso y una maceta por foto", retrata Rico. 

La actriz va más allá en su derecho: "Y, ¿os cuento una cosa? Sí me hice algo en la cara, hace muchos años. Desde entonces salí en televisión y prensa mil veces, y nadie comentó nada, porque fue algo tan sutil y bien hecho, que nadie se dio cuenta. Esta vez, metisteis la pata, porque ni me operé la cara, ni me inyecté mierdas ni nada parecido. Y si lo hubiera hecho, también vería mal las agresiones verbales".

"Me gustaría que el primer tuit con ambas fotos llegara a cada una de las personas que me ha criticado equivocándose hasta el pescuezo, no para dar “zascas”, sólo para ver si se les cae la cara de vergüenza y, la próxima vez que vayan a insultar a alguien, se lo piensan antes. Gracias. P.D.: Voy a ver si organizo un change de esos de recogida de firmas para que, como me dijo alguien por aquí y también mi hijo, para tener twitter te hagan pasar un psicotécnico".

No es la primera vez que se producen este tipo de presiones a personas que, por más que tengan un conocimiento público por su trabajo, acaban siendo objeto de críticas nada constructivas y que reflejan cómo la sociedad actual puede intentar poner en la picota a mujeres si, a juicio subjetivo y endeble de cada cual, no está al nivel exigido -nótense las letras cursivas que denotan ironía- para aparecer en televisión. El mismo problema, por cierto, por el que actrices de éxito, una vez cumplida cierta edad, apenas reciben propuestas para papeles protagonistas. Porque la sociedad actual, el gran público que consume esos productos audiovisuales, no les perdona que ya no tengan 20 años.

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