Las mil y una vidas del bar Yellow: "Voy a estar mientras siga disfrutando"

Antonio Rivera, a sus 71 años, sigue al frente del negocio. En 2017 se jubiló, pero volvió a abrir para intentar venderlo. "Me ha costado mucho sacrificio, no puedo dejar que esto se pudra", explica

Antonio Rivera, dueño del bar Yellow, con un sándwich de pollo marca de la casa.
19 de noviembre de 2021 a las 18:54h
Actualizado a 20 de noviembre de 2021 a las 12:59h

“Esto me mantiene bien, activo”, dice Antonio Rivera, desde detrás de la barra del bar Yellow. A sus 71 años, sigue al frente de un negocio que nació hace casi 40. Hasta llegó a jubilarse, pero después de dos años y medio de letargo, el establecimiento volvió a abrir. Él y su mujer, Loli Medina, regentaron el bar desde 1982 hasta 2017 ininterrumpidamente. Ese año les llegó la jubilación. Pero a Antonio ver el Yellow vacío le producía “ansiedad”. No salió comprador, y decidió reabrir para ver si con suerte…

Cada día, aunque estuviera jubilado, Antonio iba al Yellow, a recoger, limpiar, a mantenerlo en perfectas condiciones por si surgía la venta, que no llega. “Me ha costado mucho sacrificio, no puedo dejar que esto se pudra”, explica cuando atiende a lavozdelsur.es. Desde su jubilación ha reabierto tres veces, obligado por las restricciones de la pandemia, y ahora abre de jueves a sábado, a partir de las ocho de la tarde.

“Yo me he jubilado, me he muerto, he resucitado y he vuelto a abrir”, le ha dicho en alguna ocasión a un cliente que le preguntó por sus idas y venidas, con su característico sentido del humor. El bar Yellow apenas ha cambiado. La estétic