El 'diner' portuense que llevaba "30 años abierto 24 horas sin romper ni un solo día"... hasta la pandemia

El popular establecimiento de esencia estadounidense fue un 'boom' para la juventud y ha sido escenario de reportajes de bodas y de cortometrajes. Por primera vez, ha tenido que reducir su horario por la pandemia

Miguel García junto a la emblemática máquina de música en el 24hDiner. FOTO: MANU GARCÍA
Miguel García junto a la emblemática máquina de música en el 24hDiner. FOTO: MANU GARCÍA

Hace 30 años, el local más americano de El Puerto se asentó en la carretera de Fuentebravía. Por aquel entonces los típicos diner de Estados Unidos aún no habían aterrizado en la provincia gaditana, ni casi en España. Un local 24 horas abierto era impensable en una época en la que el auge de las hamburgueserías todavía estaba por explorar.

El primer diner que llegó a la localidad a principios de los 90, ese que se ha mantenido abierto contra viento y marea, ha sido golpeado por el devenir de la pandemia, como tantos otros negocios. “Son momentos duros, llevábamos 30 años abriendo las 24 horas sin romper ni un solo día, solo hemos cerrado los 24 y 31 de diciembre de 8 a 2 de la mañana, y esto ha sido un impacto, ímaginate”, admite Miguel García, encargado del establecimiento desde sus inicios. Para sortear las consecuencias de la crisis sanitaria, el local conocido como el diner, introdujo, por primera vez en su historia, el reparto a domicilio durante la cuarentena.

Mantener a flote este sitio inspirado en la esencia estadounidense de los 60, al principio, “nos costó mucho, debemos tener todo el día la plancha y el horno encendidos y eso conlleva unos gastos, un deterioro en la maquinaria y un personal”, explica Miguel, que ha visto con sus ojos como el dinerpionero en su modalidad” aterrizó en la ciudad “cuando no había ninguna hamburguesería ni nada, entonces fue una apuesta bastante arriesgada porque esto no se conocía”.

Miguel, el encargado, durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA

La idea de montar un local impregnado del estilo retro americano en un rincón andaluz surgió a raíz de los múltiples viajes que Joaquín Adelo, el dueño, realizaba al otro lado del charco. Fue él quien plasmó un auténtico diner que llama la atención por su decoración traída desde Estados Unidos. “Esto no se había visto nunca, un sitio donde vengas a la hora que vengas puedes comer y beber lo que quieras”, expresa Miguel que define este tipo de locales tan extendidos en Norteamérica como “un sitio de comida de varias temáticas donde comer a todas horas”.

Según explica, en el país occidental “normalmente tienen un nombre, el diner Manolito, como si fuera aquí la venta Manolito para que nos entendamos”. Este concepto novedoso en su momento sigue siendo el único lugar en El Puerto abierto “tantísimas horas”. Después de todos estos años “dando guerra”, sus paredes repletas de cuadros, matrículas de motos, publicidad de Coca cola y carteles han presenciado el crecimiento de toda una generación.

“Esto supuso un impacto bastante fuerte para la juventud, fue un boom”, recuerda el encargado que veía como el aparcamiento se llenaba de motos todos los días. “La gente que ahora mismo puede tener cuarenta años venía en aquella época con 16 y ahora traen a sus hijos y les cuentan la historia del local”, comenta. Su mente viaja al pasado y desentraña el surgir de un lugar mítico que fue recibido con escepticismo por algunas personas “que estaban acostumbradas a que le sirvieran en mesa y no a este tipo de comida”.

Interior de 24hDiner. FOTO: MANU GARCÍA

Para montar la decoración, fue necesario “viajar, ver y hacer fotos” porque “hace 30 años no había internet”. Miguel afirma que desde el primer momento “apostamos por la esencia”, de forma que los elementos decorativos volaron hasta el montículo donde se sitúa el local y, desde entonces, han permanecido intactos. “La gente flipa todavía y se hace fotos, y eso es muy complicado”, dice el encargado sentado en uno de los sofás rojos que se instalaron.

En los recovecos del 24hDiner no falta el merchandising de la marca motera Harley Davidson, tienda oficial situada justo enfrente a la que se encuentra vinculada al ser también una iniciativa de Joaquín Adelo. Entre las reliquias decorativas destaca una máquina de música tipo jukebox comprada en Estados Unidos que le da al local un carácter de lo más vintage. En aquella época la gente iba al diner a escuchar canciones de pop y rock americano de los ochenta a las que por entonces no tenía acceso.

Máquina de música. FOTO: MANU GARCÍA

“Me acuerdo que eran 100 pesetas dos canciones, invertíamos en cedés y la gente llegaba y marcaba el número de la canción, cuando terminaba se levantaba otro a ponerlas y así”, explica Miguel que asegura que “la gente ya no se gasta dinero en música pero antes la máquina recaudaba una barbaridad”.

El ambiente que recrea este local ha calado en muchos estudiantes de comunicación audiovisual, que, según el encargado, “vienen aquí para hacer sus cortometrajes”.  En este sitio que cuenta con una terraza al aire libre también se han realizado reportajes de bodas. “Una pareja me pidió permiso porque ellos se conocieron aquí y les traía muchos recuerdos”, comenta Miguel.

Patatas con queso y carne. FOTO: MANU GARCÍA

Pero el diner no solo ha incidido en el ocio de la población por su apariencia sino también por su oferta gastronómica. “Todo comida rápida”, como requiere un buen restaurante de este tipo y muy variada. En las pantallas luminosas que desvelan la carta sobre las cabezas de los hosteleros se distinguen burritos, tacos o nachos mexicanos, pizzas, baguetes, costillares y, “nuestro estandarte: el sándwich de pollo”.

Pero la estrella por excelencia del establecimiento es la tabla de patatas con queso y carne, conocida, sobre todo por los fiesteros que llegan al local después de toda una noche moviendo el esqueleto. “Fuimos pioneros en ofrecerlas”, señala el encargado que suele servir a cazadores, pescadores, policías y basureros a altas horas de la madrugada. “Nos nutrimos de la gente que trabaja de noche, como somos lo único que hay abierto, viene aquí a tomar café o a desayunar”.

El templo americano se vio obligado a reducir su horario hasta las 3 de la madrugada, y ahora, con las nuevas restricciones hasta las una. “Hemos pasado dos crisis, yo esto no me lo esperaba nunca la verdad, pero la aceptación del servicio a domicilio ha sido enorme”, expresa Miguel. De momento, los jóvenes que siempre se han agolpado a las puertas del diner para reponer fuerzas con los primeros rayos del sol, tendrán que esperar a que amaine el temporal.

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