Del evento al reparto: así ha evolucionado el catering de Pepe Naranjo y Luis Romero, 'Canela y Clavo'

Los emprendedores jerezanos estaban poniendo en marcha una línea de productos a comienzos de marzo, enfocada a vender a hosteleros unas tapas precocinadas de alta calidad. "En esta tierra no nos lo creemos, pero tenemos la mejor cocina, el mejor producto"

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A Pepe Naranjo, junto a su socio Luis Romero, le vino mal el coronavirus. Como a todos en su sector, claro. Pero quizás fue un poco cruel el momento. Ya habían generado 150 kilos de una nueva línea de productos que tendría a bares de la zona como clientes. Pero todo cambió, el mundo desde entonces no tiene nada que ver, y como emprendedores, cuenta Naranjo, había que reenfocarse.

Ambos pusieron en marcha Canela y Clavo, una empresa de catering que compite en un sector menos popular, el de cubiertos de mayor precio pero con un servicio que busca mayor calidad. Empezaron a rodar en 2017. Hace dos años tuvieron 5 bodas. El pasado, 12. Para este, 36 contratadas. Todo iba en crecimiento. Pero sólo pudieron ofrecer. Naranjo era copropietario de la discoteca Tribbeca en Jerez, pero vendió para enfocarse en la empresa de catering, de eventos. Con un espacio al que se contrataba con reserva previa en el Parque Empresarial, que no abierto al público como restaurante, dieron forma a "nuestro hobby, la gastronomía, de ahí nace este negocio", explica. También lo es la música. La decoración genera ese ambiente para eventos que, por ahora, no van a poder celebrarse, y hasta "septiembre u octubre", asumen que nada.

El negocio que se truncó fue el de Coroque, la palabra que significa croqueta en japonés. De Oriente se han traído ya en varios viajes ideas gastronómicas. Y esas se iban aplicando en una línea de productos "en los que el bar sólo tiene, por ejemplo, que poner una freidora y el aceite". Son snacks de alta calidad precocinados para los locales sin estructura y capacidad para elaborar tanta variedad como quisieran. Ese modelo de negocio, ahora, ha tenido que suspenderse con el "cierre del canal Horeca".

Y la alternativa, Finger Food, convertir sus cocinas de viernes a domingo en un servicio de encargos y repartos. Sólo han rodado un fin de semana por las calles de Jerez, pero indica que, aunque se considere muy exigente y se ponga "un seis", reconoce que tienen razones para estar "muy contentos". De esta forma, han mantenido sus cinco empleados de siempre, y los socios, explica, siguen implicándose en el día, como en los eventos, remangados. "Lo más importante en una empresa es encontrar a las personas. Nosotros trabajamos los eventos, y si hay que llevar en el transporte dos camiones, uno lo conduzco yo y otro mi socio". Eso, explica, quizás les impide crecer, o al menos hacerlo rápido, porque se dedican a la labor, pero igualmente lo prefieren porque eso genera un "núcleo duro" de trabajadores con los que pueden contar. Ahora son los que sacan adelante junto a ellos el delivery.

¿Cree que la provincia de Cádiz es un buen lugar para emprender?

La provincia de Cádiz es única. Tiene clima, buenos precios y accesos, por avión, por ejemplo.

¿Qué explica que haya estas tasas de paro tan altas y tan duras en este momento crítico?

Quiero pensar que hay mucha economía sumergida. Pero también falta ayuda para los emprendedores. Aquí, el que quiere crear y procrear, lo tiene complicado. El miedo le va a poder muchas veces, porque te juegas tu dinero. Falta un núcleo duro de empresas, como sí tienen Sevilla y Málaga.

¿El público de la provincia es exigente?

No sé. El 80% de nuestros clientes de fuera. Pero sí te diría que es exigente. Algunos con criterio, otros no. Nuestro mayor número de eventos lo hacemos para extranjeros. Franceses, australianos, ingleses... En Marbella o El Palmar, o en la Sierra.

¿Se pone por delante el precio a la calidad en esta tierra?

Pero después queremos la calidad, no lo básico. En nuestro caso, somos quizás los más caros. Si tuviera que competir con el resto (a lo que otros hacen), estaría muerto, porque hay muchos que lo hacen bien seguramente. Pero yo siempre quiero quedar bien. Aunque tenga más gente contratada. Siendo más caros, yo quizás gano menos.

¿En cuántos países ha estado analizando su gastronomía?

Pues no sé... Nueva Zelanda, Corea del Sur, China, Malasia, Reino Unido, Japón...

De las cocinas del mundo, ¿con cuál se queda?

En producto, con la de aquí. No nos lo creemos. Tenemos una gran gastronomía. Si viene un turista y en el mismo día, a una hora de distancia, lo llevas a una quesería a Villaluenga, a una lonja en Barbate y a una bodega en Jerez, no se lo cree. Nuestro vino no tiene nada que envidiar a los franceses. Muchos no tienen valor, pero le dan valor económico. Nosotros, no. Tenemos un vino único que se vende a 7 u 8 euros la botella, pero debería estar por las nubes. Luego, de técnica, me quedo con Corea del Sur.

Y algo de su carta que case ambas tradiciones, cuénteme.

¿Sabes lo que son los ssam? Son los tacos coreanos. Enrollas la lechuga como los tacos mexicanos. Pues tenemos uno con gamba al ajillo y pimiento del piquillo que lo llamamos el bienqueda, porque siempre quedas bien.

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