Da Massimo, una década innovando en frío con sus helados salados, a la plancha o para perros

El maestro heladero Massimo Pozzi da rienda suelta a su imaginación desde su pequeño obrador de El Puerto, donde lleva diez años ofreciendo sus creaciones más diversas

Un helado de Da Massimo.
Un helado de Da Massimo.

Para merendar, después del almuerzo, de madrugada… un helado entra bien en cualquier momento del día. Y si no que se lo digan al maestro heladero Massimo Pozzi, que lleva diez años ofreciendo helados muy diversos en El Puerto. “Soy el que menos helados come, para comer prefiero una pizza, jamón o una buena botella de vino, prefiero el salado”, comenta el italiano procedente de Monza (Lombardía), que aterrizó en la localidad gaditana en una época donde no había heladerías artesanales y la crisis económica acechaba.

Seguro de sí mismo, el artesano no dudó en arriesgarse y fundó en la calle Luna la heladería Da Massimo, que lleva dicho nombre porque desde el principio quiso “darle un enfoque muy personal a mi local”. Massimo lleva merodeando entre obradores desde los 15 años y, según cuenta, ya de pequeño era la pesadilla del heladero de su barrio. “Si mi madre me soltaba la mano, yo corría directo a meterme en el obrador de ese hombre y la vitrina ni la miraba, yo solo quería ver cómo lo hacía”, expresa.

Con el tiempo, Massimo se asentó en el centro hasta llegar a abrir tres locales más. “A la principal la llamamos la heladería madre, es la madre de todas y la única donde se fabrica”, explica el emprendedor que trabaja en un obrador de 15 metros cuadrados. Su pasión incansable le llevó en 2013 a inaugurar una yogurtería en la misma calle, no muy lejos de su “madre”, que también funciona como cafetería. Desde entonces, los más golosos se acercan a este local en busca de sus característicos helados a la plancha, además de crepes, batidos y zumos naturales. La idea era “trabajar con una plancha fría para crear copas de helados personalizadas”, afirma.

Una clienta observa la vitrina de la heladería. FOTO: MANU GARCÍA

A Massimo le gusta cambiar, le aburre hacer siempre lo mismo, por eso, elabora helados temáticos de sabores inimaginables y con nombres de lo más originales. El gazpachoyo, Palmera Tropical o Bizcocher son algunos de ellos. El heladero combina ingredientes de todo tipo como castaña caramelizada con crema de Ferrero Rocher, pastel al whisky con tocino de cielo, café y Baileys o pan bimbo con Nutella.

“El criterio que sigo depende de la época del año, por ejemplo, en verano doy más espacio a los sorbetes y a las frutas, en Semana Santa uso torrijas y pestiños, en feria el rebujito y el fino”, apunta el artesano. En 2017, Da Massimo se instaló en el establecimiento de la histórica heladería Toni, que durante este verano no dispondrá de servicio de cafetería. Según el heladero, “lo suyo hubiera sido llevar toda la producción allí, pero soy incapaz a nivel sentimental de abandonar el local principal, mis raíces y mi alma están aquí dentro”.

Su inquietud continuó reflejándose el año pasado con la apertura de La Granja en la plaza de la Herrería, un local de pequeñas dimensiones al que Massimo llama su “sala de juego” donde, más allá de los helados clásicos, “he querido hacer un escaparate un poco más gourmet y más atrevido”. En este punto de venta, que el italiano destina a exprimir su creatividad, es posible degustar sabores tan singulares como el plancton, elaborado en colaboración con la empresa portuense Plancton Marino, únicos productores de plancton en Europa. Pero asegura que los más demandados son los helados de Nutella, Nutella blanca, Kinder Bueno y Happy Hippo.

“A mí me fascinan los helados gastronómicos, creo que se está rompiendo esa barrera de que el helado tiene que ser dulce”, sostiene Massimo, que también ha procurado crear siempre una vitrina heterogénea, con opciones sin gluten y sin lactosa, para satisfacer a un público “que va a 360 grados”, aunque reconoce que los primeros años sus helados triunfaban mayoritariamente entre “la chavalería” y por eso “ofrecía solo y exclusivamente chucherías, porque si hacía helado de ron con pasas, no lo vendía”.

Un cartel anuncia los helados para perros que ofrece 'Da Massimo'. FOTO: MANU GARCÍA

La heladería colabora con empresas portuenses como La Bodeguilla del Bar Jamón, Cacao Pico, Cien Palacios o Postres Pepe Mesa. Además, ha participado en distintos eventos solidarios. Cada año junto a la protectora Patas organiza el Animahelado para recaudar fondos en pro de los animales abandonados. En esta cita oferta helados para perros bajos en calorías. Asimismo, desarrolla la iniciativa Helado Solidario en beneficio de la asociación de personas con diversidad funcional La Gaviota.

De cara a la nueva normalidad, Massimo ha decidido arriesgar lo menos posible. “Hemos tomado muchísimas medidas de seguridad, yo con eso soy muy pesado y muy exigente”. Una de ellas ha sido suprimir las galletas que adornaban las tarrinas. Además, se ha instalado un sistema de venta para evitar el contacto directo con el dinero “luego te desinfectas las manos y puedes comerte un helado seguro”.

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