Creo que mi afición por la comida filipina me la inculcó, siendo aún muy niño, Rexy, una profesora de inglés que tuvimos en el colegio Miller. Hubo un tiempo en que Rexy se encargó además de la cantina del centro y ésta empezó a desprender al poco unos aromas poco habituales que llamaron mi atención. Inolvidables sus pizzetes. Años después, Rexy y su marido abrieron su propio establecimiento en la urbanización El Almendral, "Johnys Pizza", que tan felices nos hizo durante más de dos décadas. En la carta se combinaban los sabores de su país (el arroz con atún picante, la tortilla oriental...) y la influencia de la comida americana, con los Súper Nachos, la hamburguesa preñada, la double decker...

Me gustan los establecimientos de comida rápida, pero casera. Soy de la generación del Carmelo desde que tenía sólo una pequeña barra en San Joaquín frente a la discoteca Kharma. Iba mucho a la tristemente clausurada pizzería Capri, en la plaza de la Estación, y soy fan de la parsimoniosa plancha del Volatín. También he encargado muchas veces comida para llevar en Manila, con su solicitada lactonesa para salsear hamburguesas, patatas fritas y sandwiches.

De Manila precisamente conocía a Evelyn, una fillipina que llegó a España hace casi 22 años junto a su marido, Ferdinand. Durante buena parte de ese tiempo estuvieron ambos trabajando en la conocida pizzería de la calle José Cádiz Salvatierra. Hace siete meses, tras una experiencia de él en Rota y Girona empleado por cuenta ajena, decidieron invertir sus ahorros en un negocio propio.

Así nació Thousand Islands, un filipino que rinde homenaje a las más de mil islas del país asiático en el centro comercial Bahia Mar, de El Puerto de Santa María. Estas navidades, recogiendo un día del cine a mi hija, me saludó desde lejos. Rápidamente la reconocí y me habló de su nuevo proyecto. Quedé en ir a visitarla y el sábado pasado hicimos plan.

Tanto Evelyn como Ferdinand son del norte de Filipinas. Él de Cagallan Valley, y ella de Ilocos Sur. Aunque en la carta también podemos encontrar pizzas, patatas con carne y queso y sandwiches, a muy bien precio y de buena calidad, el 80 por ciento son platos típicos de su país.

Cocinando con poca sal (añadirle más es opcional) y con productos sanos y naturales, Thousand Islands se ha convertido en poco tiempo en una saludable alternativa para comer rápido y bien. Ahora en temporada baja, Ferdinand y Evelyn se bastan y sobran para llevar la cocina y atender las mesas respectivamente.

En estos casos, lo mejor es dejarte aconsejar, y así hice. Pedimos rollos fillipinos (lumpias). Desde que tomé unos con tallarines en una fiesta del 4 de julio en la Base de Rota, hechas también por filipinos, no había tomado otros igual. Caseros, crujientes, sabrosos y con una salsa agridulce ligera. Volaron del plato.

Como íbamos cinco personas, aprovechamos para pedir varias cosas al centro y así probar lo más típico de la casa. Así, fueron viniendo arroces con curry y otro con atún picante. A quien le guste la comida en su punto de sal, deberá pedir el salero para condimentar un poco más estos platos, que por lo demás estaban muy buenos de sabor y alejados de los arroces fritos tres delicias en serie que podemos tomar en cualquier parte.

Dudamos entre dos tipos de tallarines filipinos (Pancit Canton y Pancit Bihon). En ambos casos, soja, pollo y verduras varias son los ingredientes básicos. La única diferencia es que unos tienen una textura más fina y otros más gruesa. Ante la duda, pedimos un mix. Como me gusta la comida un poco más fuerte, pido soja extra. El resultado, notable.

Entre los platos con pollo, pedimos el clásico con Curry y el pollo Saté, elaborado con leche de coco. Mucho sabor que me invita a apurar con cuchara la rica salsa que lo acompaña. Sobresaliente.

Leo en la carta que tienen cerdo en adobo con arroz. No me deja de llamar la atención el adobo en un filipino. Supongo que será la influencia española histórica en el país de las mil islas. Lo pido.

Llega un estofado de cabeza de lomo con un molde de arroz de considerable tamaño que rápidamente nos entra por los ojos. Pruebo la carne con la salsa. Es un adobo sutil pero muy sabroso que, al mezclarlo con el arroz blanco, liga a las mil maravillas. Personalmente, junto al pollo Saté, es el plato que más me gusta de todos.

Como el otro día en Casa Chan, terminamos llenos pero no pesados. He tenido la precaución de acompañar la comida con un preparado con aloe vera en lugar de una bebida con gas, lo que también ayuda.

Sin embargo, Evelyn nos ha preparado una sorpresa final que no aparece en la carta pero que ellos hacen para "clientes especiales". Es el plátano frito típico de Filipinas. Un plátano verde duro envuelto en pasta brie y pasado por la sartén. Viene acompañado de un bote con miel. El doctor Agarrado, al leer estas líneas, se llevará las manos a la cabeza, pero sucumbí a la tentación. Uno no tiene la oportunidad de probar todos los días un regalo así. Eso sí, procuré no abusar y me llevé en los labios un postre de diez. Excelente epílogo para una experiencia que repetiremos mi familia y yo.

Ah, y todo por 35 euros, siete por cabeza. ¿Quién da más?

Thousand Islands. Planta Baja, Centro Comercial Bahía Mar, El Puerto de Santa María. Tfnos: 634 063 991 - 634 043 777. Preparan comida por encargo para grupos de un mínimo de 5 personas. 

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