En los albores de la existencia humana, la religión y la magia iban juntas, luego se separaron por celos e intereses contrapuestos, aunque para el prójimo corriente continúan siendo el mismo perro con diferente collar.

Tenemos claro que para el antropólogo que anda desperdigado sin ataduras académicas, inmerso en sus curiosos y extravagantes estudios, Maleficium significa ‘mala acción’‘daño’‘perjuicio’ y el hechizar se entiende como e‖ ejercer un maleficio sobre alguien.

De alguna forma, el Libro Negro, es un ejemplar perteneciente a la Biblioteca Perdida de Jerez, en donde se recogen muchos testimonios ya contemplados en Picatrix o Ghayat al Hakim, que es una de las obras más importantes escrita sobre la magia astrológica (Andalucía 1000 d. C.). De hecho, muchas de las anotaciones del Libro Negro gaditano aún perviven en los pueblos de la provincia, soterradas con la marabunta de las redes sociales y el escabroso mundo del Internet.

Sencillamente, para el investigador, Villaluenga del Rosario es uno de los pueblos más interesantes de la Sierra gaditana en donde el estudioso social puede escarbar para encontrar huellas perdidas dentro de la nebulosa del tiempo. Por ejemplo, la utilización de hojas de laurel en las que se anotan peticiones de salud, o el llamativo y secreto de escribir sobre la piel de un burro solicitando a los espíritus maléficos deseos inconfesables, estos casi siempre muy dañinos. Se aconseja, doblarlo y depositarlo en una tumba o esconderlo dentro del cementerio (Como te pille la Guardia Civil trajinando estos menesteres te empapela).

La estrella de la hechicería de andar por casa en Cádiz es el llamado Ritual de congelamiento. Se realiza de la siguiente forma: “Tomando un recipiente, introducimos en él una foto de la persona sobre la que se quiere actuar”. A continuación, pronunciamos las siguientes palabras: “A partir de ahora, ya no tienes poder sobre mi persona ni sobre ningún ser allegado a mí”, luego y en voz alta el nombre de la persona que queremos congelar en voz alta para pasar a depositar el recipiente con la foto dentro y en el fondo del congelador. Mientras cerramos la puerta del congelador pronunciamos la siguiente frase: “Te congelo, quedas congelado/da hasta que yo decida”. Inmediatamente debemos retener en la mente esta última frase para repetirla cada vez que se presente la situación o persona que deseamos congelar. También no está demás mirar de vez en cuando el vaso congelado con la foto adentro y repitiendo la frase (Facebook e Instagram son fuentes de obtención de fotos de las personas sobre la que deseamos actuar).

De alguna manera, los resultados son increíbles. Este ritual de congelamiento es muy potente y efectivo. Cuanto más clara tengamos en mente la imagen de la persona en un recipiente congelado mejor funcionará.

El ritual es muy sencillo, tan solo es necesario tener cierta concentración y evitar las dudas. El objetivo de este “congelamiento” es detener a una persona que nos está perjudicando en lo material o en lo amoroso.

Sobre el autor:

Eduardo Arboleda Ballén

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