En contraste con otros días del calendario navideño, marcados por escenas familiares o narrativas evangélicas, la jornada de hoy adopta un tono más contemplativo y teológico. La celebración pone el acento en el “Nombre” como presencia viva, invocada en la oración, proclamada en la liturgia y llevada a la vida cotidiana. En línea con el mensaje habitual de la Santa Sede durante estas fechas, se subraya que la fe no se agota en símbolos, sino que se traduce en confianza, cercanía y esperanza concreta para el mundo actual.
El Santísimo Nombre de Jesús remite a una de las expresiones más antiguas de la devoción cristiana. En la tradición bíblica, el nombre no es un simple apelativo, sino la manifestación de la identidad y de la misión. “Jesús” significa “Dios salva”, y en esa afirmación se condensa el mensaje central del cristianismo.
A lo largo de los siglos, la Iglesia ha fomentado esta devoción como una forma sencilla y profunda de oración. La invocación del nombre de Jesús aparece vinculada a la confianza en momentos de dificultad, al compromiso con una vida coherente y al anuncio del Evangelio. Órdenes religiosas y predicadores medievales contribuyeron a difundir esta espiritualidad, que hoy sigue presente en la liturgia y en la piedad popular.
Celebrar el Santísimo Nombre de Jesús en el marco de la Navidad recuerda que el misterio del nacimiento se orienta hacia una misión: salvar, reconciliar y ofrecer sentido a la historia humana.
Santos y beatos que se celebran este día
- Santa Genoveva: Virgen consagrada y figura clave de la historia cristiana europea. Es recordada por su liderazgo espiritual, su firmeza en tiempos de crisis y su dedicación a los pobres y a la ciudad de París, de la que es patrona.
- San Antero: Papa de la Iglesia primitiva en el siglo III. Su breve pontificado estuvo marcado por la persecución, y su testimonio es venerado como signo de fidelidad y valentía pastoral.


