La Semana Santa de Sevilla de 2026 sigue dejando imágenes, escenas y frases que se vuelven virales en redes sociales. Una de las más comentadas se produjo en la noche del Jueves Santo, durante el regreso de la Hermandad de Montesión, cuando el palio de la Virgen del Rosario avanzaba de vuelta hacia su capilla de la calle Feria. Allí, en plena calle Laraña, se vivió un momento que no tardó en hacerse viral y que tuvo como protagonista al capataz Manuel Vizcaya.
Todo ocurrió en una de las levantás del paso. Un vídeo compartido en redes sociales recoge el instante en el que Vizcaya, al frente del palio de la Virgen del Rosario, dedica la maniobra al diputado de banda, la persona encargada de confeccionar el repertorio musical junto a la banda de la Cruz Roja. Pero no fue una dedicatoria cualquiera. Tampoco pasó inadvertida. La frase, cargada de ironía, desató las risas entre los presentes.
“Esta levantá quiero yo que vaya por el que ha puesto el repertorio que por lo visto trabaja de pianista en el tanatorio mi arma”.
Con esas palabras, el capataz dejó clara su opinión sobre la selección musical que había sonado tras la dolorosa durante la tarde del Jueves Santo. La expresión “por lo visto trabaja de pianista en el tanatorio” fue la fórmula elegida por Vizcaya para referirse a la persona “que ha puesto el repertorio”. Palabras que revelaron que las marchas interpretadas no le habían entusiasmado.
Un repertorio más solemne
El comentario no tardó en generar reacción. Quienes se encontraban allí respondieron con risas a una levantá que, más allá de su tono jocoso, puso sobre la mesa un debate que viene acompañando desde hace tiempo a esta corporación.
Y es que la Virgen del Rosario de Montesión se ha caracterizado tradicionalmente por un andar airoso y por un repertorio musical generalmente alegre. Sin embargo, en los últimos años, ese acompañamiento ha ido incorporando marchas de un corte más solemne. Entre ellas sonaron composiciones como La Sangre y la Gloria, de Alfonso Lozano; El Refugio de María, de Manuel López Farfán; y Virgen del Valle, de Vicente Gómez Zarzuela.
La escena de Laraña resumió en apenas unos segundos una mezcla de ironía, crítica y espontaneidad que no pasó desapercibida en la noche sevillana.



