El cantaor jerezano Pedro Garrido Fernández, conocido artísticamente como Niño de la Fragua, se ha alzado con el primer premio del XLVII Concurso Nacional de Saeta organizado por la peña flamenca Buena Gente, en una edición sin precedentes en cuanto a la cuantía del premio, que ha alcanzado una dotación económica récord de 10.000 euros, la más alta en este tipo de certámenes en Jerez.
El fallo del jurado se dio a conocer tras la final celebrada en el auditorio de la Fundación Cajasol. Tras la reunión del jurado, se comunicó el primer premio del Niño de la Fragua, así como el segundo premio de Juan de Mairena (dotado con 1.300 euros y placa) y el premio a la mejor saeta joven de menos de 25 años para Manuel Junquera (500 euros y placa).
El certamen, uno de los más reconocidos en el ámbito del cante cofrade, centró esta edición –como se detalló en la presentación del concurso– en la saeta por seguiriyas, una elección que refuerza la identidad más profunda y exigente del concurso, relegando a un segundo plano otros estilos como martinetes o carceleras.
Trayectoria, raíces y renovación del flamenco
Niño de la Fragua, nacido en 1983, es un artista profundamente vinculado a la tradición flamenca de Jerez. Su nombre artístico remite a su infancia, cuando frecuentaba la fragua de su abuelo, conocido como Tío Juane, considerado el último gitano fragüero del siglo XX, lo que refleja una herencia cultural arraigada en su identidad artística.
Además de su faceta como cantaor, cuenta con formación académica en Magisterio, especializado en Educación Musical, y ha desarrollado un proyecto pedagógico propio centrado en la enseñanza del cante flamenco. En este sentido, ha explicado sobre sus orígenes que “nací en una casa gitana, flamenca y cantaora de Jerez en la que aprendí a cantar a la vez que a hablar, entendiendo y experimentando pronto que cantar y hablar son dos canales distintos para expresar lo mismo: los sentimientos y las emociones que albergamos, que se concretan en nuestro discurso vital”.
