Violencia de género y masculinidad

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Juan Miguel Garrido Peña

Miembro de la Asociación de Hombre Igualitarios de Andalucía. (A Rocío siempre, antes, después y luego)

"Beso fraternal" entre dos líderes comunistas de la Guerra Fría, Leonidas Brezhnev (URSS) y Erich Honecker (RDA), en el grafiti del muro de Berlín. Autor: Joan (Flickr.com)
"Beso fraternal" entre dos líderes comunistas de la Guerra Fría, Leonidas Brezhnev (URSS) y Erich Honecker (RDA), en el grafiti del muro de Berlín. Autor: Joan (Flickr.com)

Ahora que se aproxima el 25 de noviembre, fecha elegida para generar conciencia colectiva, conviene realizar algunas reflexiones en torno a la violencia de género, y el papel que los hombres tenemos en ella.

Mi admirado Miguel Lorente, ejemplo de hombre para los hombres, preguntaba hace poco en uno de sus lúcidos artículos, y al hilo de las revueltas habidas en distintas ciudades del estado, protagonizadas por jóvenes que protestaban por las medidas del estado de alarma, cuál era el elemento que vinculaba a todos esos actos de violencia.

Curiosamente no era la edad, la extracción social, el nivel cultural, la raza, el desempleo, ni ninguna otra condición, el hecho común de todos ellos éramos nosotros, los hombres. Eran hombres jóvenes los que quemaban contenedores, lanzaban piedras a escaparates, o destrozaban el mobiliario urbano, no había mujeres.

Si lo pensamos bien, y recuperamos para la memoria cualquier hecho violento, individual o colectivo, a los que estamos tan acostumbrados, comprobaremos de nuevo que en todos ellos seguimos siendo nosotros los protagonistas.

Ante este desalentador panorama, qué podemos hacer los hombres para combatir esa violencia que nuestra masculinidad genera.

Tal vez entonces deberíamos cambiar esa egoísta y posesiva forma que tenemos de entendernos y entender el mundo. Dejar de hacerlo desde la superioridad, y comenzar a hacerlo desde la cooperación y la igualdad.

Porque violencia de género no son solo los asesinatos, o el maltrato físico y psicológico, violencia de género son todos los pensamientos que deshumanizan y cosifican a las mujeres, los comentarios machistas con los compañeros y amigos, las miradas, risas, bromas, menosprecios, y la sexualización de sus cuerpos.

Violencia de género son las escuelas que segregan por sexo, las empresas que discriminan, los consejos de administración, órganos de gobierno y juntas directivas donde solo estamos los hombres. Violencia de género es la educación y el lenguaje no inclusivo, el techo de cristal, los suelos pegajosos, la transfobia, y la RAE cuando recomienda en el lenguaje el uso del masculino como genérico.

Violencia de género es la publicidad y la naturalización de los comportamientos discriminatorios por razón de sexo, la religión, la tradición y la cultura que construyen un mundo donde la mujer siempre tiene un rol de subordinación. Violencia de género son la publicidad, el teatro, el cine, y los medios de comunicación cuando no cuentan y explican la vida y el mundo con la necesaria perspectiva de género. Violencia de género es el silencio y pasividad cómplice de los hombres ante tanta violencia.

Violencia de género es todo ese mundo masculino que genera una masculinidad tóxica y dañina, con la que los hombres tenemos que terminar si queremos decir alto y claro sin miedo a sonrojarnos, No a la Violencia de género.

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