Paisaje rural en Jerez.
Paisaje rural en Jerez.

Comentando con un amigo una serie de artículos sobre filosofía, nos preguntábamos esta mañana al hilo de las consideraciones sobre lo real o lo deseado, si las personas, la humanidad, no éramos más que personajes vividos por otro, o lo que es lo mismo, si la vida es sueño a la manera calderoniana y los que sueñan son otros y que nosotros lo que hacemos es participar de ese teatro onírico, somos personajes de los sueños de otros. En la cultura musulmana todo está más claro, el determinismo vital da respuesta a esa y a otras preguntas, incluso en la judeo cristiana la cual, más allá de intentar darle consistencia a la realidad vivida, establece los premios y castigos como consecuencia de nuestros actos los cuales son por supuesto libres, eso si pero bajo los designios del señor ¿una contradicción? Es posible.

Pero la verdad es que nuestro destino lo vamos escribiendo con nuestras conductas, nuestras acciones y por supuesto todo esto modelado con nuestra personalidad, nuestra cultura, nuestra capacidades emocionales... El efecto previsible, pero ¿somos tan previsibles al olor de esas circunstancias?. Erich Fromm en "el miedo a la libertad" nos previene que algunas de las formas que tenemos de sobreponernos a ese miedo es la búsqueda de un líder al que someterse. Este sometimiento es a cualquier figura a la que se le atribuye poderes superiores a los nuestros y a la que permitimos que ordene nuestra vida. Otras formas de evitar ese miedo pueden ser reaccionando de manera violenta contra aquello que creemos que nos impide realizarnos. También reaccionamos desde el conformismo a través de la integración en la sociedad, o en un grupo pequeño de ésta, perdiendo por la parte de la individualidad y dejando que el conjunto decida por nosotros.

Las crisis, siguiendo esos argumentos, y me refiero no ya a la consabida crisis económicas, que también, sino a las crisis personales, tienen mucho que ver con esa necesidad casi dicotómica de por un lado querer la libertad —aquí valdría el concepto de "no dominación" de Petit— y por otro evitar el aislamiento, buscando referencias continuas que nos diluyan en la vida de otros, de ahí la rebuscada conversación sobre si la vida es el sueño de otros o es nuestra propia vida.

Esta mañana hablábamos de cómo el sufrimiento es solo conocido por comparación con el estado de flujo, de felicidad, así las personas cuando son conscientes de su sufrimiento son –somos- capaces de desarrollar estrategias positivas para la superación. Normalmente el sufrimiento vital viene determinado por la pérdida de ilusiones, de objetivos vitales, de sueños que cumplir o por lo irrealizables de ellos. La recuperación de esas expectativas, el pensamiento positivo, no conlleva necesariamente el despegue del sufrimiento pero si lo enfrenta, lo confronta. Buscar "el lado bueno de las cosas" es una buena frase que escuchamos mucho a la gente y tiene que ver con eso con el mecanismo de defensa emocional ante las desdichas de la vida, aunque realmente, no nos engañemos, hay cosas que no tienen lado bueno y precisamente el asumirlas es parte esencial de su superación.

El realismo mágico de Borges, o la mentalidad mágica de los más pequeños, o hacernos preguntas como Dick en su fábula futurista "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" no debe dejar de lado que necesariamente el afrontamiento como en cualquier terapia de conducta es también necesario. A partir de ahí cabe preguntarse si tenemos la capacidad de pilotar nuestras conductas concientemente para producir resultados previsibles. El aleteo de una mariposa en China puede provocar un maremoto en el lado opuesto del mundo, una sonrisa, un saludo, o todo lo contrario, un mal gesto, un cambio repentino de actitud, puede cambiar, como una mariposa, el destino del mundo, de tu mundo.

Por eso, queridos lectores y lectoras, más allá de tener la necesidad de comprendernos, de intentar hacer ontología de cada paso que damos en este nuestro mundo, sea este imaginado, soñado, manipulado… da igual, es lo que vivimos y seguramente no tengamos más oportunidad que esta para vivir. ¡Vivir! Esta es la equis de la ecuación total, de la fórmula única, la que te permite ser quien eres.

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