El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en Telemadrid.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en Telemadrid.

Disculpen por el título del artículo que más que reflejar lo que viene a continuación es como una interjección fina, poco apropiada, pero que viene motivada por mi pereza a la hora de ponerme delante del portátil a escribir, y así si se trata de actualidad se me va amontonando el trabajo según va pasando la semana y al final llego al sábado con enormes dificultades para condensar en un puñado de párrafos todo lo que he acumulado en mi torpe cabezota a lo largo de los últimos días. Esto pasa, sobre todo, cuando quiero comentar algo sobre la actualidad, algo que me haya llamado la atención o me ha enervado o simplemente me ha parecido interesante.

Pues bien yo de lo que quería hablar u opinar era sobre esa performance realizada por el alcalde de Madrid, un tal Almeida, que en presencia, o mejor dicho, actuando para niños y a preguntas de estos, despreciaba el desastre de una Amazonía en llamas en favor de la catedral de Notre Dame en París con una argumentación propia de educación especial. Los niños y niñas lo miraban extrañados como diciendo: ¿Quién es este tipo de dice cosas tan raras? Después a preguntas sobre la diferencia entre una persona de derecha y otra de izquierda se permitió hacer una discreción absurda pero absolutamente manipuladora de los conceptos. Él es así.

Por ello quise escribir sobre este sucedido, hacer un artículo crítico con el personaje, pero hete ahí que al día siguiente una señora que se llama Díaz Ayuso y que es la presidenta de la Comunidad de Madrid para expresar su disgusto con que exhumaran el cadáver del dictador Franco no se le ocurre otra cosa que interrogar a la bancada de la oposición (socialistas, podemitas… gente peligrosa) sobre si tenían previsto quemar iglesias como en 1936.

Entonces yo, que quería algo pegado a la actualidad me puse a escribir algo, una pequeña pero contundente diatriba sobre esta señora y sus palabras, pero hete ahí que al día siguiente un señor que se llama Aguado y que es vicepresidente de la Comunidad de Madrid preguntado sobre el acontecido anterior se permitió el lujazo de tranquilizar a los madrileños puesto que su Gobierno iba a impedir que se volvieran a quemar iglesias, y lo dijo sin que después se riera o nos calmara como cuando te hacen una broma de éstas de cámara oculta.

Y me dispuse a escribir sobre esto y la absoluta desvergüenza de este tipo, pero hete aquí que sale Trump y pide que se dispare a los inmigrantes a las piernas o que se les eche a un foso en la frontera lleno de caimanes y serpientes, así que con nuevos bríos abrí el portátil con los ojos inyectados de rabia y dolor por las palabras del todavía presidente de los Estados Unidos, pero hete aquí que en una entrevista en televisión española sale un señor que se llama Ortega Smith, secretario general de Vox y dice que las Trece Rosas fueron asesinadas porque ellas violaban, secuestraban y violaban.

Después de escuchar esto y previo a ir al cuarto de baño a vomitar, quise escribir sobre este desmán dicho por un auténtico diablo…Pero hete aquí que estoy cansado, no sé qué escribir. Estoy dolido, no sé qué argumentar. Estoy avergonzado, no sé cómo vamos a salir de ésta.

Hay ejemplos para seguir con la indignación pues todos los días muchos pseudo políticos se dedican a machacar nuestros inocentes oídos con argumentaciones más propia de dementes que de personas a las que confiar la gobernanza de tu país, de tu comunidad o de tu pueblo. Y todos dicen que trabajan por España. Por favor no trabajen tanto que nos vais a dejar esto como un erial.

En definitiva me es imposible escribir esta semana mi artículo, no puedo, tengo demasiada rabia contenida, demasiados exabruptos retenidos entre los carrillos de mi cara, demasiadas pulsaciones por minutos para que me salga algo reposado, sencillo, contundente pero asimilable. Solo una cosa, claro que iremos a votar, yo seguro, pero no esperen nuestro cariño, nuestra admiración, nuestro respeto. Iremos a votar porque la alternativa de lo que hay es un cuento de terror.

Disculpen por tanto que esta semana mi artículo verse sobre nada, y que el título sea poco explícito, el que tenía al principio fue superado por los acontecimientos, el título era el siguiente: Almeidacarapolla.

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