Se puede decir que soy uno de los que mejor vive con este gobierno municipal, tengo un protagonismo que ya quisieran muchos.

Agradezco mucho el detalle. Los detalles, debería decir a estas alturas. Se puede decir que soy uno de los que mejor vive con este gobierno municipal, tengo un protagonismo que ya quisieran muchos. En una ciudad tan agitada, soy casi una insignia, un buque insignia, si no fuera porque no soy exactamente un buque. Ahora llevo ya un par de semanas en la calle y eso que aún faltan unos cuantos días, pero lo que se dice unos cuantos, para estar plenamente operativo… que no sé en Nueva York cómo es lo del Rockefeller Center pero yo, de verdad, no me puedo quejar, porque además él se va el dos o el tres de enero y yo, con un poco de suerte, aguanto un mes más, como el año pasado.

Estoy contento de poder estar tanto tiempo fuera, ya digo, lo que pasa es que al final me voy a acatarrar. Son muchos días a la intemperie y por ahora estoy muy poco vestido, la verdad. Es que hacía casi calor cuando me sacaron, tengo que reconocerlo. Además, el año pasado me pusieron un poco más resguardado, donde estaba hasta ahora el carrusel, pero este año… puf, este año hace mucha corriente en la ‘desembocadura’ de Lancería en la plaza del Arenal. Y la lluvia, claro, la lluvia... Pero ya digo, me gusta el protagonismo extemporáneo —valga el palabro— que me da el Ayuntamiento.

Me voy acostumbrando, aunque me gustaría que me consultaran algunas cosas. Por ejemplo, el otro día había unos niños a mis pies jugando “a los encierros de Pamplona”, literalmente, aprovechando el vallado que me han puesto alrededor, que se parece a las talanqueras, creo que así las llaman. Unos corrían delante, otros detrás simulando que tenían cuernos, otros citaban a los pequeños astados y se subían a las vallas a su paso… Bueno, la verdad es que, en lo que vienen todos los niños, que será cuando yo luzca en todo mi esplendor, estuve bastante entretenido, porque el día se hace muy largo y tampoco es especialmente divertido ver a la gente entrar y salir de los bancos de las esquinas o asar castañas, prefiero esperar a la tarde, si no llueve, a que vengan a rimar un rato los raperillos de los Arcos pero, francamente, desde arriba tampoco los oigo muy bien…

A ver cómo va este año el tema de las zambombas, por cierto, espero con lo del BIC no tener mayores desperfectos, que a veces hay alguno que se sobra un poco, pero estamos en fechas en las que hay que ser un poco comprensivo. Pues nada, no molesto más, que ya bastante en todo el paso estoy y voy a estar varios meses, que confío, ya digo, que ocurra igual que el año pasado y entre unas cosas y otras casi me haga tres meses de plantón, que es todo un contratito…

Saludos del árbol de la plaza del Arenal en su ya clásica carta de Navidad.

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