El Rey, en la apertura del curso universitario. FOTO: CASA REAL
El Rey, en la apertura del curso universitario. FOTO: CASA REAL

Tengo que iniciar estas líneas reconociendo que no me considero intelectualmente monárquico y valoro los sistemas de otros países con estabilidad política y social que no se configuran como monarquía parlamentaria. Creo, honradamente, que los derechos de cuna en pleno siglo XXI no tienen cabida social y que, si los mantenemos, deber ser instituciones impolutas y donde la vida personal quede relegada a un segundo plano por los deberes de la institución. Un Rey debe llevar la corona, el peso de la responsabilidad toda su vida y en todo momento y no vale esgrimir apetencias personales ni amorosas. De la misma forma que los ciudadanos no podemos elegirlo, el Rey tampoco puede elegir ser un ciudadano más. La libertad personal es un privilegio del ciudadano, no de la monarquía como institución. Resumiendo, que no defiendo la monarquía de forma irracional e incondicional y esto me permite afrontar con más independencia, libertad y credibilidad mi consecuente argumentación.

Dicho lo anterior, en España, la monarquía representa algo más que un sistema político. La monarquía en la España moderna de la transición es símbolo de unidad, de tranquilidad, de seguridad, de concordia y de paz. Las ansias históricas del republicanismo español siempre han sembrado el miedo, la muerte, la guerra, el fuego y el odio entre españoles. Por supuesto que la solución al republicanismo español no es una dictadura de cuarenta años, pero eso no justifica ni legitima el pernicioso republicanismo español histórico. La república en España ha sido mala para el país y para los ciudadanos.

Yo, que creo en la república como sistema político desde su concepción por Roma, rechazo profundamente el republicanismo español porque siempre ha intentado destruir España y a los españoles. La monarquía en España va más allá de la figura del Rey o del sistema político, representa la paz fraternal, el futuro juntos, una España unida y todos los españoles empujando en la misma dirección. Es por eso por lo que, los que quieren destruir este país, quieren destruir al Rey.

El problema de la izquierda radical, desde Pedro Sánchez hasta Rufián, no es el Rey, su problema real es España y atacan al Rey porque representa a la unidad de España. Lo hacen con todo lo que representa la unidad de nuestro país porque su verdadero objetivo es destruirlo. Sin recrearnos en teorías conspiradoras parece claro que "alguien" en el orden mundial quiere que la destrucción de occidente empiece por España. Y hasta les financian para que avancen en ese objetivo.

Pero incluso más allá del Rey, la izquierda radical tampoco homenajea a Miguel Ángel Blanco porque representa la unidad de España contra el terrorismo, se manifiestan como animalistas frente al museo del jamón ibérico pero no les molestan las granjas de pollos, no apoyan a la selección española para no herir sensibilidades y vetan los carteles de Juan José Padilla en las calles de Barcelona porque aunó el cariño de todos los españoles por su valentía y arrojo. Son capaces de obviar la muerte de 50.000 compatriotas y ensalzar con lágrimas en los ojos la muerte de un etarra fallecido. Es evidente que todo lo que representa la unidad de España les molesta e intentan destruirlo. Parece claro que apoyan a todos lo que luchan por destruir nuestro país. Y seguramente tampoco verán ustedes a ninguno de ellos bailar Flamenco, afortunadamente.

Y ante esta execrable actitud, la reacción debe ser clara, hay que defender al Rey y a la monarquía española porque es un símbolo más de lo que nos une. Sin fisuras y sin mirar atrás. Por todo lo anterior, sin ser intelectualmente monárquico pero sintiéndome profundamente español y luchando por la unidad de España tengo que decir alto y claro, 

¡VIVA ESPAÑA¡ y ¡ VIVA EL REY¡

Antonio Saldaña Moreno es portavoz del PP de Jerez y diputado provincial

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