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Las elecciones han dejado todo más o menos igual, como cabía suponer, incluido el estado de confusión en que vive este cronista.

“Ni el nacionalismo ni el clericalismo han aportado nada a esta tierra”, Tomás Meabe, escritor socialista.

Seguimos con el monotema. Las elecciones han dejado todo más o menos igual, como cabía suponer, incluido el estado de confusión en que vive este cronista, incapaz de elaborar un discurso propio sobre lo que ocurre en Cataluña, así que un sábado más el lector deberá asistir impávido al conocido ardid de recopilar noticias y hechos arbitrariamente para formarse una opinión.

—Bueno, pues ya se han celebrado las elecciones catalanas. ¿Que quienes se enfrentaban? Según los adjetivos recopilados de uno y otro lado respecto al rival y a sí mismos, de una parte estaban los separatistas, independentistas, republicanos, supremacistas y aldeanos; del otro los constitucionalistas, unionistas, monárquicos, ‘charnas’ (de charnegos) o simplemente fachas. Ah, y en medio los comunes viendo pasar los aerolitos.

—“Como mañana con la lotería, esto va a estar muy repartido”, dicho en RNE-Radio 5 por un locutor bastante simpático poco antes de que empezara el recuento.

—Breve resumen: ‘Mica’ (‘miaja’ en catalán-andaluz, traducción libre) arriba o abajo, todo sigue igual. Menos votos para los ‘indepes’, que sacan tajada en escaños por el reparto compensatorio en Girona y Lleida de una ley ‘chachi-electoral’ que tienen.

—Venga, un resumen casi serio: PP y Comunes, claros derrotados. La CUP, claro derrotado pero otra vez con capacidad de aportar a una mayoría absoluta separatista: autodenominados trotskistas en disposición nuevamente de hacer presidente a un señor de derechas… las cosas de la política catalana. El PSC, mejor calladito, no está la cosa como para bailar. Éxito de Ciudadanos, pero a base de esquilmar el caladero ‘charna’ (palabra oída al ‘cupero’ Antonio Baños en una entrevista de hace tiempo con Kiko Amat). Puigdemont y ERC tendrán espacio detallado más abajo.

—Resumen de Joan Tardá (ERC): “Con todo lo que ha pasado, miren qué resultados. Debe haber algo más [para querer la independencia] ¿o es que piensan que los catalanes son imbéciles?” (TVE 1). Hombres… imbéciles, pues no… bueno, como en todas partes. Ahora, viendo datos como la marcha de empresas, caída de la inversión, del turismo, etc, cierta tozudez es innegable. ¿Y qué país, la gente de qué país se caracteriza por la tozudez? ¿Se le ocurre alguno al lector? Una pista: la bandera también es roja y amarilla (y no es la de la adorada Bélgica, que tiene banda negra).

—Otro resumen independentista a la vista de los resultados y el porcentaje de participación: “Se acabó el mito de la mayoría silenciosa”. Pues sí. Y es que la juventud viene empujando fuerte y el abuelo emigró en los 60’s…

—Aunque la legislación española sigue prohibiendo la publicación de encuestas una semana antes de las elecciones (una antigualla en este mundo), Diari d’Andorra ha hecho varias entregas hasta el día antes. Se podían seguir en su web en catalán o acudir a algunos resúmenes más o menos tapados que hacía la prensa española. Especialmente simpático era el que hacía El Mundo, que sentaba a dos comensales a la mesa (por cada uno de los dos bloques) y te decía cómo cotizaban los alimentos, caso por ejemplo del chocolate belga (la candidatura de Puigdemont), las berenjenas (Comunes), el pimiento rojo (PSC) o las zanahorias, claro, de Ciudadanos.

—Últimamente se dice mucho la expresión “hacer un pan como unas tortas” (o hostias), que viene a referirse a que algo te salga mal partiendo de una buena situación o teniendo buenos materiales. Viene a cuento de Junqueras frente a Puigdemont, dos caminos muy distintos del martirologio catalán. Uno en la cárcel, el otro en Bruselas (que tampoco es Ibiza, eh); uno queda tercero cuando tenía todo para ganar y el otro casi gana cuando hace un mes era cuarto en las encuestas… El ‘Osito’ Junqueras –Miquel Iceta dixit, siguiendo a los polis nacionales- se lo tiene que plantear los próximos días, tiene que dejar atrás sus declaraciones recogidas en distintos medios –“Fui a prisión porque no me escondo y soy consecuente” (en El País)- y tomar serias decisiones sobre su vida. Como persona creyente debería acogerse a la segunda versión del refrán y reconocer que está haciendo “un pan como unas hostias”… las que se está llevando, sin duda…

—… Al final, terceros. Y mira que su partido dio orden a los interventores de defender el último voto. Según publicó El Mundo, con su audio y todo, ERC encomendó a sus interventores pelear todos los votos que pudieran ser considerados nulos por el presidente de mesa, todos los favorables a su candidatura, claro. Un voto a un partido independentista en el que pusiera “libertad para los presos políticos” o similar, había que pelearlo para que valiera. Si por ejemplo era un voto contrario en el que pusiera “Arrimadas guapa” (sic), pues ese no, ese nulo. Inflexibles. No se han analizado otros supuestos, como qué hacer si en un voto hubieran escrito, por ejemplo, “Marta Rovira guapa”…

—No me puedo resistir a incluir este comentario de Cristian Campos en El Español, uno de los descubrimientos del trabajo de campo que conlleva este artículo: “El catalán al que se dirige Iceta se parece más a los hijos de Pujol que a los trabajadores de la SEAT”. Joder, este Campos sí que pega duro…

—Pero vamos a Puigdemont. Al ex presidente le han llamado de todo en los últimos meses: que si fue un tonto útil, que si es un friki, un imprudente… Su candidatura, casi ajena a su partido, ha sido un éxito y es evidente que si no es un buen estratega, ha sabido rodeado de ellos y hacerles caso, mientras Mariano Rajoy, tras lo del 155 volvió a enfrascarse en el Marca. El cronista, de hecho, piensa que es un tipo avispado y va a exponer una prueba concluyente: unas pocas semanas en Bruselas y el tío ya sabe dónde ponen los partidos de su equipo, el Girona FC. ¿Es o no es? ¿Qué belga sabe en Jerez o en otra ciudad de Cádiz donde ponen al Anderlecht o al Brujas, eh? El Standard de Lieja no vale, que es de Valonia.

—Lo peor de Puigdemont es lo de “los catalanes dicen…”, “los catalanes piensan…” cuando no tienes ni el 50% de los votos. Es verdad que decir todo el rato “la mitad de los catalanes dicen o piensan” no suena muy ágil, pero… Bueno, tal vez podía reducir el uso de su muletilla “los catalanes piensan…” a la mitad, algo es algo.

—Lo último: Puigdemont quiere tener un encuentro bilateral con Rajoy. ¡Y todo esto en vísperas del Clásico!

—Bueno, con este panorama, si queremos ver algo de unión y concordia siempre nos quedará el anuncio para Campofrío de Isabel Coixet, sin duda la más valiente.

Como de costumbre, hay que recordar al lector despistado que este no es el habitual articulito equidistante; la torpeza, por mucha que sea —ahí está la última demostración: tres diputados— siempre quedará lejos de la felonía.

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