¿Qué entendemos por educación ambiental?
La educación ambiental es una estrategia pedagógica que ofrece nuevas formas de mirar y comprender el mundo con la finalidad de mejorar las relaciones de las personas con el entorno y de las personas entre sí.
Esa forma de mirar y entender el mundo se sustentan, por un lado, en la perspectiva sistémica que propone la ciencia de la Ecología, en la que se constata que en la naturaleza todo está relacionado, interconectado y en permanente cambio, por lo tanto, lo que le ocurre a una especie o a un lugar influye en todo lo demás, en el conjunto. Los ecosistemas naturales se autorregulan, cambian y se regeneran de una forma equilibrada.
Por otro lado, la educación ambiental aporta un método de conocimiento para comprender cómo funciona la naturaleza y qué papel tenemos las personas en ese entramado, es el método de la investigación participativa que concibe el aprendizaje como un proceso de descubrimiento compartido que lleva a la acción, al compromiso… a partir de esta forma de aprender, el alumnado toma un papel activo, sabe que puede construir conocimiento, que puede intervenir en el territorio en el que vive para mejorarlo y abandona la posición clásica de una forma de aprender pasiva, que recibe la información de fuera y la memoriza sin procesarla.
En tercer lugar, la educación ambiental profundiza sobre tres ámbitos que aportan al alumnado claves esenciales para aprender a vivir e intervenir en su mundo: el conocimiento de uno mismo (emociones, razón, físico) el conocimiento de los demás en esos tres ámbitos también y el conocimiento del territorio (desde la perspectiva ecológica antes comentada). El alumnado se nutre para profundizar en todo ello, de su experiencia personal y su propio aprendizaje, así como de las ideas y aportaciones de otras personas (compañeros y compañeras, docentes, familia…) y diversas fuentes de información, libros, revistas científicas...
Educación ambiental y territorio
Conocer la riqueza natural, cultural, social... del territorio donde vivimos es el primer paso para quererlo y protegerlo. Los vínculos de apego se generan profundizando, explicándonos el porqué y para qué de lo que nos rodea, su historia, su construcción cultural, sus relatos... para después cuestionarlo y mejorarlo si es posible, o al menos no deteriorarlo.
Granja-escuela Huerto Alegra - Aula de naturaleza ermita vieja diseño y desarrollo de programas de educación ambiental y cultural
En la granja escuela los niños, niñas, jóvenes, mayores... tienen la oportunidad de ordeñar una cabra, de recoger los huevos de las gallinas, de plantar y cuidar las semillas, de arar la tierra, olerla y reconocer cuando tiene mantillo y es rica en nutrientes, también pueden hacer pan, mermelada, conservas, queso, yogur... todo ello genera unas experiencias vitales y emocionales en torno a las cuales se van a plantear nuevas preguntas, van a desear saber más y además se van a vincular amorosamente con lo vivido con el territorio.
En el aula de naturaleza, van a devenir por un bosque, un valle con un río que nace en Sierra Nevada, se van a envolver en los olores de multitud de plantas aromáticas y conectaran con las altas montañas de Sierra Nevada y su cultura milenaria, generada por tantas personas que la han habitado, es otra forma de vivir y emocionarse con el territorio, y valorar el tesoro socioambiental que es Sierra Nevada. Ningún participante queda indiferente ante esta experiencia de conexión con la naturaleza.
En un mundo donde casi todo está mediatizado por la tecnología y las pantallas, donde la avalancha de imágenes se suceden interminablemente, donde vemos, pero apenas estamos, ni sentimos; las experiencias en contacto con el territorio, potencian la apertura de los sentidos, y nos vinculan a la trama de la vida, aprendiendo a percibir con todo nuestro ser.
Estas experiencias vitales en la naturaleza, contribuyen a generar y fortalecer el “pensamiento ecológico”: ideas, valores, principios que surgen de una comprensión sistémica del territorio: de su biodiversidad, su organización, sus dinámicas y ciclos en constante cambio, de su fragilidad y sus límites…
Crear vínculos con la naturaleza desde muy pequeños y entrelazarse en su red, es generar un conocimiento profundo de su funcionamiento y de nuestra posición en ella así, como un gran respeto hacia los hilos de la vida. Una conquista imprescindible, aún pendiente en nuestra sociedad.
