El Reloj de Puerta del Sol, en las últimas horas de 2020. FOTO: Comunidad de Madrid
El Reloj de Puerta del Sol, en las últimas horas de 2020. FOTO: Comunidad de Madrid

No, muy feliz no, desde luego. El derecho de retracto está retractando a la autoridad municipal. A la sevillana y alguna otra en particular por disponer de una empresa pública de vivienda, que debería cumplir el artículo 47 de la Constitución. Al resto de autoridades municipales porque ni siquiera tienen una entidad similar que pudiera cumplirlo. Como decíamos ayer, en este país —permítasenos parafrasear a dos grandes de la literatura— dónde se permiten auto denominarse «constitucionalistas» quienes se niegan reiteradamente a cumplir la Constitución, resulta normal, no sólo creíble que lo es, el incumplimiento de la norma básica. De la Ley de Leyes. Y sin embargo se presentan como «bloque…» será por lo cerrado de sus postulados, por la cerrazón de sus mentes, capaces como son de ceñir la Constitución a un solo artículo y olvidarse del 10 "esta Constitución se ciñe a la Declaración Universal de Derechos Humanos" ó del 47 "Todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna…". Aquí, no. Aquí los pseudo constitucionalistas someten a las familias necesitadas a la espera indignante y humillante del sorteo, para acceder a un derecho reconocido por la Ley máxima. Eficacísimo ejemplo de incumplimiento por quienes son los principales responsables de cumplir y hacer cumplir las leyes. De ineficacia y otras definiciones insertas en el Diccionario que sería mejor no arrogarse. Aunque se las arrogan.

2020 va a ser recordado como año del covid, y eso que dispuestos parecen a mantenerlo unos mesecitos más. O más. Que le han cogido gusto a la libertad para acabar con las libertades y llaman vacuna a un medicamento carísimo que no va a curar más que después de un añito o dos a base de inyecciones trimestrales. La primera supuesta vacuna que necesita tanta renovación. La renovación necesaria en la Administración que no se produce porque quienes están, están muy a gusto en ella. No se trata de negacionismo, pero mucho menos de aprovechar los trenes baratos, que en este país ni eso. Barata no es la vacuna, repetitiva hasta formar ronchas, ni bajo va a ser su beneficio. Para unos, que ya ganaron con la colocación de su O.P.V, cuando anunciaron tenerla para enero. Para cierto familiar muy allegado al presidente de la Junta, que ha ganado su distribución. Por cierto: si la van a suministrar e inyectar en centros de salud, clínicas, hospitales, vamos, en el canal sanidad ¿por qué las tiene que repartir una empresa privada? Misterios de la ciencia política. ¿Cierto?

Y seguimos. Del Covid al viví. Estooo… de especular a especular y tiro porque me toca. En este país resulta ruinoso elevar el salario a 1050€. Pero se llama “alquiler social” a 500€/mes. Sí, muy social. Medio sueldo para pagar vivienda y otro medio para todo lo demás. Eso en el mejor de los casos. El peor es quedarse en la calle porque el bombo de los números solamente puede sacar ochenta y tres (en Sevilla, en otras ni eso). Los otros 15.000 que esperen, si no desesperan, porque la Administración, tan lista ella para meter la mano en las cuentas bancarias sin importarles la ilegalidad de embargar nóminas por debajo del mínimo legal, luego no es tan lista para resolver el lacerante problema de la vivienda. Será que les es más rentable recalificar para enjuagues de promotoras, constructoras, inmobiliarias y bancos, que algo quedará para quien está en medio —que no son las familias necesitadas, esas que se chinchen ¿a quién se le ocurre ser pobretón?—, mucho más rentable que molestarse en resolver un problema. Es que si resuelven el problema de unos se acaba el negocio de los otros.

En Sevilla el heroísmo municipal va a construir 83 viviendas que en un par de años serán entregadas a 83 únicos recogedores de un maná agotado antes de llover, entre más de quince mil desafortunados, que seguirán esperando… ni se sabe. Ahora, eso sí, con todo tipo de fanfarria, prensa y jolgorio, como si no fuera suficiente el del sorteo. ¡Qué manía comparativa con lo mal parados que salen! La fanfarria goebbeliana es necesaria para que no se note tanto, pues cambiar el nombre a la avenida Gual Villalbí no fue suficiente para borrar el recuerdo de lo eficiente. Cuando le quitaron el nombre a la Avenida para disfrazar la vergüenza comparativa de ver cómo el final de la dictadura fue también el de la construcción de vivienda social —social, de verdad, no unos cuantos euros menos que la de promoción privada—, supimos que no conseguirían deshacer el recuerdo. Al contrario: se empeñan en refregarnos que se hacían viviendas para ser habitadas antes de existir el artículo 47. ¿Quizá el mensaje sea que para cumplirlo debe desaparecer otra vez?

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído