Queridos Reyes Magos

¿Cómo hemos llegado al punto de tener que elegir entre un dictador sátrapa trasnochado y un loco imperialista como el de la cabellera rubia L’Oréal?

05 de enero de 2026 a las 09:28h
Una recepción de Reyes Magos en Chiclana.
Una recepción de Reyes Magos en Chiclana.

A SSMM los RRMM de Oriente:

Queridos Reyes, en vísperas de vuestra ilustre llegada, me dispongo a redactar esta misiva con henchido de ilusión y la epiglotis, tratando de deglutir los últimos trozos de un dulce de Estepa.

Sé que Melchor estará revisando la baliza v16 reglamentaria de su camello y que Baltasar estará lidiando con las aduanas para que ningún regalo quede en el limbo, pero este año mi lista no incluye los habituales calcetines de felpa. Este año, queridos míos, pido que el rodillo informativo suelte el pie del acelerador.

Empecemos si no, por la detención de Nicolás Maduro. Verán, en cualquier escenario normal, cualquiera pensaría que la caída de un dictador autócrata, sería una noticia que celebrar. Pero no, en este patio de locos, parece que para condenar a un tirano, primero hay que mirar si viste sudadera de chándal o corbata roja.

Este dislate es fascinante e irritante a partes iguales. Agota comprobar como la sociedad aprovecha la más mínima para atrincherarse en un bando u otro. Por un lado, tenemos los que defienden a Maduro bajo el paraguas de una soberanía resquebrajada; como si el hambre del pueblo fuera una herramienta legítima de resistencia política. Por el otro, a los que celebran su detención como si fuera el inicio de la era de luz y taquígrafos, olvidando lastimosamente que el sheriff que ha ejecutado la orden no es, ni mucho menos, un adalid de la democracia.

Planteado el escenario, la pregunta se sirve igual de antojadiza que un trozo de carbón dulce: ¿Cómo hemos llegado al punto de tener que elegir entre un dictador sátrapa trasnochado y un loco imperialista como el de la cabellera rubia L’Oréal? Es como si para cenar me dieran a elegir entre un batido de ácido prúsico o una tortilla de puntillas.

La escala de grises ha muerto, Majestades; fruto de un asesinato múltiple del que todos (en mayor o menor medida) tenemos las manos manchadas de sangre. Una vez más, y pierdo la cuenta, hay que mirar a nuestros dirigentes que, con su discurso beligerante y copado de crispación, han elevado el tono y los ánimos de una población que se debate entre el odio y el hastío.

Por ello, queridos Melchor, Gaspar y Baltasar, este año les pido un kit de supervivencia para la ciudadanía.

- Un filtro de realidad. Para que cuando leamos una noticia, seamos capaces de comparar y de separar sesgos.

- Un silenciador de demagogos. Para que cuando cualquier infame suba al atril del Congreso a soltar sus soflamas de odio, seamos capaces de activar nuestro modo avión.

- Dosis masivas de empatía. Para recordarnos que el combatiente que está al otro lado de la trinchera también tiene hipoteca (como nosotros) y, probablemente, miedo al futuro (como nosotros).

Sé que probablemente sería más fácil que me trajeran el Iphone 17 o un viaje a la Luna y a sus cráteres con todos los gastos pagados, pero como comprenderán, el 6 de enero es el único día del año en el que uno, aunque peine canas, mantiene la ilusión de un niño.

Atentamente, un cualquiera harto de elegir entre susto o muerte.

Lo más leído