Israel

Lo veo en el videoclip de 'El desamparo', en la Gallery Session, plataforma digital en máxima tendencia en la actualidad y rebobino

jose (2)

Trabajador social en Fakali, Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas

Israel Fernández es uno de los dos nominados a los Grammy Latinos en la peña Tío José de Paula
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Como consecuencia directa de la desinformación sobre la procedencia e historia del Pueblo Gitano han ido apareciendo con el paso de los años no pocas teorías con escaso rigor, pero con notable proyección, que no favorecen a la divulgación de la teoría socialmente aceptada. Así pues, y sin haber tenido la oportunidad de que escuchen nuestra historia, la sociedad ha ido decidiendo en según qué momento nuestra procedencia. Los más antiguos aún persisten en apuntar a Egipto, Rumanía, Hungría… De entre todas estas teorías destaca una especialmente, pues tiene en la actualidad una aceptación notable entre una buena parte de la Iglesia Evangélica. En ella se asume como cierta la idea de que el Pueblo Gitano procede de Israel, siendo una de sus tribus perdidas en el Egipto faraónico.

Lo cierto es que el origen se encuentra en la India. Al menos todas las investigaciones lo señalan así, destacando la hipótesis del siempre recordado Marcel Courthiade, profesor del Instituto Nacional de idiomas y culturas orientales INALCO en París, que además, fue el responsable principal de la estandarización del romanó. Courthiade expuso con datos precisos la hipótesis de Kannauj, primer lugar con trascendencia donde la presencia romaní fue visible incluso tras las invasiones padecidas.

Como decíamos al principio, consecuencia directa de la desinformación, así como de la maquinaria propagandística de los viajeros románticos, la realidad se ha ido contando a trozos interesados. Sucedió también con el Flamenco (perdonen, lo escribo en mayúsculas, tal cual el Pop o el Rock). Muchos fueron los románticos que contaron fábulas sobre las mujeres andaluzas, los vestidos de gitana y los trajes de toreros para ellos. Esos cuentos hicieron a la postre que el flamenquismo fuera una parodia a ojos externos e incluso, una vergüenza para algunos autóctonos, que también formaban sus propias teorías. Tras ellas, y durante el franquismo se consiguió que lo Flamenco mantuviera una relación ilusoria con la exaltación nacional, cuestión que continúa en algunos lugares siendo aceptado como “lógico” o “normal”.  Con la procedencia gitana ha ocurrido algo parecido, pues se habla mucho de oídas. Ahora bien, en la actualidad sí que tenemos algo que ver con Israel, y no les hablo de la teoría comúnmente aceptada por la Iglesia Evangélica, ni tampoco por aquellos que señalaban que habían sido gitanos los que habían puesto los clavos a Jesús en el madero. Hablo de Israel, Israel Fernández.

En este Israel sí que me veo. Me veo y me asombro, pues para escuchar Flamenco suelo ser inamovible. Me asombro porque cuando lo escucho mezclar una seguiriya con una base electrónica no me chirrían los oídos. Al contrario, me siento a gusto. Puede que sea porque se respetan las bases, los compases y los tiempos, justo al revés de lo que otros sedicentes doctos en la materia hacen o deshacen. Lo veo en el videoclip de 'El desamparo', en la Gallery Session, plataforma digital en máxima tendencia en la actualidad y rebobino. Bueno, mejor que rebobinar, pauso tras la primera escucha, me asombro y lo vuelvo a poner.  Así llevo ya unos cuantos días.

Lo escuché en directo y por primera vez en la Madrugá de un Viernes Santo. Cuando el Cristo de los Gitanos marcaba los primeros compases de su lento caminar, un eco muy gitano comenzó a elevarse sobre los muros del antiguo Convento del Valle de Sevilla. No era una Saeta propiamente dicha, pero no hacía falta. Más bien fue una plegaria flamenca. Muy gitana, muy de verdad, sin ojanas. Puso la plaza bocabajo, por cierto. Años después me vuelven prácticamente los mismos pensamientos que en aquella primera vez. Hablamos de una capacidad vocal tremenda, pero no queda ahí la cosa. También es capaz de coquetear con otros estilos, pero sin renunciar a su flamencura ni a su gitanidad. Cuando se hace así es porque se sabe hacia dónde se va y de dónde se viene. Sucede justo al contrario que entre los adalides de las modernidades o excentricidades que vienen desde Elche, por ejemplo. El Niño sabe, pero prefiere marcar los tiempos con el pie derecho tres veces ocho.

Por eso es tan importante investigar, leer y conocer de dónde venimos sin renunciar a dar pasos adelante. Evolución, formación, capacitación…Como una ventana abierta al mar, con brisa fresca. Que no vengan a decirnos qué sí y qué no y no sé qué de la apropiación. Ya cuando quiero encontrarme con lo verdaderamente primigenio, con la realidad de las cosas me pongo a Mairena cantar por tonás. Saber de dónde vienes, para saber hacia dónde vas.

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