Elías Bendodo y Juan Manuel Moreno.
Elías Bendodo y Juan Manuel Moreno.

Es de adversario bien criao felicitar al de enfrente cuando gana: Moreno y Bendodo, felicidades a los dos por la campaña y por el excepcional número de diputados que lleváis al viejo Hospital de las Cinco Llagas. Llevar a 58 parlamentarios al Hospital es mucha responsabilidad, Juanma, aunque todos presumimos que no sea más que un golpe de calor.

Con leve viento de cola y fuego amigo —así pudiera empezar el parte de guerra del 19J— supo el equipo de campaña de Moreno extender el rumor autocumplido de la mayoría necesaria —gracias Juanma por no restregar la absoluta—, y durante los últimos tres años, pasito a paso, ahogar a Ciudadanos a punto de exterminio y comerse a Olona vestidita ella de canastera. Ni un perejil le faltaba.

Dejadme sólo —parece decir Moreno— dirigiéndose a monosabios y al respetable. Dejadme sólo, le ha dicho al mozo de Espadas romas, mientras en los tendidos a la izquierda la bulla no encuentra fin, si acaso alguna vez lo tuvo y Teresa e Inma lejos de entonar el mea culpa entran al y tú más del que tanto dicen abominar.

Mientras las izquierdas se han mostrado incapaces de crear un mensaje aglutinador e ilusionante para sus parroquias, y han centrados sus campañas en palabras huecas y de significado líquido casi gaseoso como feminismo, ecologismo, andalucismo y otros ismos tan amplios como indefinidos, Moreno y Bendodo han dado con la clave folclórica del sentido andaluz, y ecologismo y feminismo ma non troppo que se acomoda sin tirar de la sisa en este tiempo que exige ropa ancha y sueltecita para pasar la calor. Somos —han dicho Bendodo y Moreno, y llevan razón— los únicos capaces de combatir a Vox —la izquierda no está para meterse en más peleas— y además, los más obligados a hacerlo, tanto por ideología, como por algo tan perentorio como el espacio político. La carambola se preparó a conciencia, no es casualidad, y ha salido. Les ha salido. Felicidades, Bendodo, Moreno. Felicidades a todo el PP. Chapó.

Moreno inaugura una nueva mayoría absoluta en Andalucía desde tiempos de Manuel Chaves, ya Moreno es el Chaves que siempre quiso ser. Chaves nos metió en los ERE, a Moreno le deseo precaución, ningún nuevo ERE y mejor futuro. Ninguna absoluta dejó buen recuerdo, le reindustrializacion, la guerra de Irak, Atocha, la venta a saldo de Telefónica y Argentaria, el cierre de las cajas, el impuesto al sol, el regalo a la banca de 65.000 millones, la entrega al peor postor de nuestro patrimonio residencial, o la genuflexion ante la Iglesia vía inmatriculados son los precedentes de los que Moreno deberá huir tan lejos como pueda.

Ahora Moreno está sólo, él así lo ha querido, y eso permite hacer faena o convertirse él mismo en faena para quienes han depositado su confianza en su candidatura o, tal vez sólo, su esperanza de Gobierno tranquilo y sin sobresaltos. Moreno está más acompañado de lo que esperaba y más sólo de lo que se cree. Ya no tendrá a su fiel escudero Marín, ni a Macarena de Salobreña —granaína-malfollá, tan de acogida como un mena— para disimular su administración ni encubrir sus cabezonadas y su ideología ultras en materias como la Sanidad, la Educación, o los derechos sociales y políticos de los andaluces que quedamos a su cargo.

Esta temporada, Moreno se expondrá al sol sin protector ni aftersun. La responsabilidad le correspode en exclusiva y sólo cabe desearle suerte y mano izquierda para lidiar sus seis toros seis, sabiendo que los alamares de su traje son prestados.

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