Feminismo gaseoso

Al calor de las explosiones en Ucrania, supe también que las guerras quien más la sufren son mujeres

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Periodista.

Feminismo gaseoso. Una escena de 'El cuento de la criada'.
Feminismo gaseoso. Una escena de 'El cuento de la criada'.

Hace poco leía a Margaret Atwood decir que la autora de El cuento de la criada y otros best sellers destados tenia censadas hasta 75 formas distintas de entender el feminismo, no es extraño en esas circunstancias que, con tanto mimbre en ese cesto, desde Macarena Olona a Lidia Falcon, quien más quien menos, pueda decir a boca llena "soy feminista" y quedarse tan a gusto.

En esas circunstancias de extrema liquidez, rayana en lo gaseoso, ser feminista se ha convertido en un mínimo común divisor o una fórmula de fácil conformar para decir que soy persona. Quien, que no sea follower de Schopenhauer, puede negar a estas alturas la igualdad moral y existencial entre hombres y mujeres, quien negarles a unos y a otras entera disposición para ser esto y aquello, sin que la composición de sus respectivas braguetas afecte lo más minimo a su capacidad.

Por situarles, debo decir que de mi edad tengo los recuerdos en blanco y negro y con la voz en off de Matias Prats, padre y abuelo de los actuales Matías Prats que siguen la saga de quien narró el gol de Marcelino y las incursiones en el centrocampo de Di Stefano, y que de entonces aún recuerdo como podía leerse a la entrada de un casino y en notable tablón "prohibido perros y mujeres", así y por ese orden. No chillaba aquella prohibición en mis 70, ni nadie protestaba tan taxativo acuerdo de la junta directiva de aquel casino. Hoy, por mor de la hegemonía feminista en la que a Dios Gracias convivimos,  semejante expresión no tendría lugar ni en un relato de realismo mágico y no hay Macondo que aguante semejante burrada.

De igual manera, nos cuidamos mucho los hombres de no alardear de conquistas —por ficticias que estas pudieran ser— pero, al tiempo y mientras recuerdo aquel fatuo cartel de aquel viejo casino de cazadores, emiten los medios ante el aplaudo general asertos a contraria que también levantan sarpullidos. No hace aún una semana, oí en un debate entre hermanas famosas, hijas de madre famosa, cómo una de ellas abría su corazón y a calzón quitado señalaba cómo a ella los hombres le duraban poco, "un par de polvos", cifraba la renombrada, por todo orto y ocaso de su relacion.

Ante el aplauso general, la tertulia hablaba de libertad y de igualdad, aunque ningún hombre se atrevió a igualar su furor con el de la diva. Al calor de las explosiones en Ucrania, supe también que las guerras quien más la sufren son mujeres. Lástima que las cifras sean tozudas y que, cuando se hace balance de la contienda, queden hijos huérfanos y viudas.

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