Nos encontramos ya casi a mediados de enero, personalmente creo que enero se está pasando más rápido de lo que esperaba. Sin embargo, creo que ya ha dado tiempo para que empiecen a aflorar los buenos propósitos e intenciones. No quiero olvidarme ¡Feliz año a todos vosotros lectores! Y ahora voy a lo que voy y no me queda más remedio que hacer referencia a las redes sociales porque nos guste o no a los últimos bichos raros que quedamos somos una sociedad que vive a través de las pantallas; a través de los medios digitales y redes compruebo que el egocentrismo y el egoísmo de algunos seres humanos a pesar de tantos buenos deseos alzando la copa de cava tras las campanadas, que el de al lado o el de enfrente o incluso el más vulnerable sigue importando bien poco.
La víspera de los Reyes Magos ha sido para mí disgusto un día referente para darme cuenta de ello; adultos enfadados porque sus hijos no han alcanzado a dar la mano a Sus Majestades los Reyes de Oriente a pesar de guardar bastante tiempo de espera. He podido presenciar tristemente (y eso que resido en un pueblo pequeño) como adolescentes y padres de familia hacen un muro delante de los niños que llevan desde el mes de octubre ilusionados con ver a los tres magos y poder coger algunos de los caramelos que estos han traído desde tan lejos; además de vergonzoso me parece de malas personas el tener estas actitudes y gestos por llevarse a casa una bolsa repleta de caramelos que acabaran tirando a la basura y una pelota de goma que cuesta veinte céntimos y que vas a terminar tirando también cuando en pocos días se vacíe. Y no hace falta que diga el pésimo ejemplo de comportamiento y de falta de educación que algunos padres dan a sus hijos con ello. El próximo año el año 2027 esos niños empujaran a otros y les quitaran los juguetes de las manos tal como han visto que hicieron los “adultos responsables” de sus padres y familiares.
Otro ejemplo de que hay quienes siguen siendo falsos y egoístas a pesar de pretender engañar a los que los rodean (lo intentan, pero no lo consiguen, aunque así lo crean) son los que necesitan para sobrevivir demostrar su superioridad y opulencia por todos los medios posibles. Tanto es así que la mañana de Reyes, e incluso en la madrugada fotografían sus grandes salones abarrotados de regalos por todos los rincones, suben videos a redes sociales diciendo lo bueno que han sido y mostrando los caros y numerosos regalos que le han dejado los Reyes Magos. Para mí son personajes que dejan mucho que desear y que si por un casual están dentro de mis “seguidores” procedo automáticamente a eliminarlos de mi vida digital, porque si no los soporto en la vida real en la ficticia aún menos; no entiendo como habiendo sido un niño y experimentando la vulnerabilidad de estos, a alguien se le puede olvidar que puede que alguna criatura (incluso adultos) puede haber despertado el día de Reyes sin ningún regalo e incluso sin nada para desayunar. Pero claro el que es egoísta y se cree el centro del mundo no suele tener conciencia, ni escrúpulos, ni consideración alguna. Seguramente ser desconsiderado, hay quien tenga más que tú, pero no presuma de su suerte y por el contrario la valora y la comparte en lo que puede con los demás.
Por otra parte, como inevitablemente todos sabemos, el señor Trump ha empezado el año haciendo lo que él cree que son acciones meritorias para conseguir su gran codiciado premio Nobel de la Paz, (jamás me entraría en la cabeza que dicho premio se le otorgase a alguien que lo codicie) aunque espero que no tengamos que ser testigos de ello a estas alturas hay que estar preparados para todo. Y este es el asunto, desde que el presidente de Estados Unidos capturó a el que ha sido uno de los mayores dictadores de los últimos tiempos han surgido cientos y miles de personas expertos en geopolítica, política, leyes e incluso con la capacidad de saber lo que el pueblo venezolano siente y piensa en estos momentos; esto pese a quien pese es egoísmo puro. Me da igual que seas periodista, militar o granjero ¡Cerremos todos el pico señores! Porque durante años y años de dictadura nadie nos hemos acordado de nadie ni para hacer menciones y ahora parece que es el gran momento de los oportunistas y caraduras.
Tal vez aún hay tiempo para cumplir los buenos propósitos y deseos. Puede que aún podamos olvidarnos que se nos han atragantado las uvas a la mayoría y endulzarnos el paladar y el corazón con los chocolates y golosinas que nos han dejado Los Reyes Magos en los zapatos. También sería bueno tomarnos nuestro tiempo para reflexionar mientras masticamos el duro carbón que por algo hasta no hace mucho siempre estaba presente entre los regalos. Masticar carbón una vez al año no hace daño y que lo hagan los niños tampoco. La realidad del mundo en la que vivimos, aunque duela, es esa dictadura de más de veinte años que muchos han padecido, el secuestro de Nicolás Maduro y las guerras interminables por la riqueza y el poder que nos rodean a diario a menor o mayor escala. Me despido hasta la próxima semana y con el deseo de escuchar de nuevo el sonido de las campanas, pero esta vez, como símbolo de esperanza de que todo pronto vaya a mejor.


