El parque del Orgullo LGTBIQA+, recién inaugurado.
El parque del Orgullo LGTBIQA+, recién inaugurado.

El inicio del verano y el transcurso del mes del Orgullo LGTBIQA+ nos ha dejado con según qué estampas homófobas a las que no nos debemos ni por asomo acostumbrar. La equidistancia ante lo que es justo y lo que es injusto supone situarse en el segundo de los planos.

Que en Jerez exista un parque del Orgullo LGTBIQA+ es, valga la redundancia, un orgullo. O debería serlo. Poner a nuestra ciudad a la vanguardia del respeto a los derechos fundamentales de todas las personas independientemente de su orientación sexual o su identidad de género siempre será una buena noticia. Y siempre será una mala noticia que los cuatro que quedan se dediquen, como se han dedicado, primero, a asaltar la placa sin éxito, luego a pintarla, y posteriormente a arrancarla. Todo ello sin perder de vista los que no tuvieron mejor cosa que hacer que ir a las redes de JereLesGay para decir que la placa iba a durar tres cuartos de hora. Qué sorprendente, por otro lado, que los que se quejan por sistema del coste de los contenedores calcinados en las manifestaciones no clamen ahora al cielo porque la placa habrá de ser repuesta.

No se confundan ustedes. Pueden romper las placas que quieran. Pueden pintarlas. Pero no pueden cambiar el artículo 14 de la Constitución, que expone que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Tampoco el artículo 21 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, ni el artículo 1 del Protocolo número 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Pinten ustedes las placas que quieran. Y el resto, la gran mayoría, no tengan miedo a pensar y a posicionarse, por cuanto que solo hay dos bandos: los que estamos a favor del máximo respeto a los derechos fundamentales de todos, incluidos los del colectivo LGTBIQA+, y los que no. Como dijo Machado, de cada 10 cabezas, 9 embisten y 1 piensa. Pues ahora 9 pensamos y solo queda 1 que embiste.

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