Hay cosas que ya no quedan bien..., hechos que en estos tiempos que corren no aportan nada y que, además, sólo sirven para enfrentar a las personas. Digo todo esto porque hace unos días estuve en Badajoz -una ciudad extremeña que está quitándose los complejos a base de trabajo- y contemplé aturdido una frase que estaba escrita en el bronce de una placa conmemorativa a los pies de Porrina, su ilustre y ya desaparecido cantaor: “Extremadura a Porrina. Gitano y de Badajoz”. ¡Toma castaña! ¡De Badajoz y, lo más importante, gitano!

Es cierto que en muchas poblaciones de España el hecho de ser, simplemente, gitano ya es algo que puede causar muchos problemas y que ciertos logros, por ese plus de dificultad, se anuncien a bombo y platillo como el caso que he traído. Aquí en Jerez, gracias a siglos y siglos de grata y enriquecedora convivencia, no es necesario estar recalcando esta diferenciación en cada momento y mucho más cuando la mayoría de los jerezanos no sabemos de dónde venimos y con quién vamos a rejuntarnos..., pero sí observo -y tal vez será porque trabajo desde muchos años como guitarrista- ciertos complejos y situaciones que ya deberíamos ir enterrando. Por ejemplo, no hay nada más despreciable para los gitanos que un gachó intentando pasar, por vestimenta o por maneras de moverse, como un gitanillo más; como también se reprocha a los gitanos que vayan siempre bajo el manto del victimismo y el apaleamiento; también frases como “el gachó es bueno hasta que siga dándonos trabajo” o “el gitano si no te ha dao la entrá, te da la salía” deberían ir desterrándose de nuestro vocabulario porque ya no son acordes al grado de respeto que, afortunadamente, hemos logrado.

Sinceramente, los pocos ejemplos que he dicho, son pequeños actos reflejos que están incrustados en el saber popular, que pasan generalmente desapercibidos, pero que a la larga entorpecen la convivencia social. Por eso venía yo hoy con el asunto de Porrina; imaginen por un momento que a los pies del monumento del genial guitarrista Paco de Lucia, en su ciudad natal, se escribiera con letras doradas: “Andalucía a Paco de Lucía. Payo y de Algeciras”. Entenderán ustedes que sobra, ¿verdad? (Dedicado a todos aquellos que hacen posible que Jerez continúe siendo la ciudad de la libertad para los gachós y los gitanos)

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