Pablo Motos y el acento andaluz

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

Pablo Motos y Roberto Leal, durante la entrevista en 'El Hormiguero'.
Pablo Motos y Roberto Leal, durante la entrevista en 'El Hormiguero'.

No es la primera vez que Pablo Motos expresa en su programa, de una u otra manera, que no le gusta el acento andaluz. Ya lo hizo hace unos años, a costa de dejar en ridículo a uno de sus colaboradores, el cómico andaluz Manolo Sarriá. "Como te estás portando tan bien vamos a hacer una cosa que te va a encantar; me gustaría que hicieses las preguntas y que ellos te contestasen pero pronunciando todas las eses", le dijo Motos a Sarriá, al que le pidió que hablara “en perfecto castellano para que te entienda el concursante”.

Ahora le ha tocado el turno a Roberto Leal, un presentador con 20 años de experiencia en televisión que ha sido reportero en España Directo, presentador de Operación Triunfo y de numerosos espacios televisivos desde que en el año 2000 diera sus primeros pasos televisivos en los informativos de Telecinco. Todo eso da igual. Lo que le interesa a Pablo Motos es saber si va a “suavizar” su acento ahora que se encargará de presentar Pasapalabra. Porque lleva mucho tiempo en televisión pero es andaluz, ¿será capaz?, debió preguntarse Pablo Motos en un ejemplo más de su desprecio hacia lo andaluz.

La respuesta de Leal es antológica: “No tiene nada que ver el acento con la pronunciación o la dicción”, le expresó en un primer momento, para rematar: “Tienes que ser tú mismo, si Antena 3 te llama es para que seas tú mismo y no seas un muñeco”. Creo que no hay mejor forma de responderle a Motos, al que le repele todo lo que suene a andaluz. Hasta se burló, en una ocasión, de un investigador granadino al que invitaron a su programa para hablar de inteligencia artificial. “¿Hablas así porque quieres?”, le preguntó. “No, es nuestro acento”, respondió el investigador.

El problema no es el acento, sino las connotaciones que sigue teniendo para muchos de Despeñaperros para arriba. El andaluz es un conjunto de hablas en constante ebullición, como decía el profesor José María Pérez Orozco, un estudioso del habla andaluza del que aprendió mucho su discípulo Manu Sánchez, que precisamente hace poco en un programa de Roberto Leal dio su opinión al respecto: “El único gran problema que tenemos en Andalucía es que somos pobres y el acento tenemos que corregirlo porque somos pobres; quieren que nos avergoncemos de nuestro origen; si arreglamos que Andalucía deje de ser pobre, ponemos la Z de moda”.

Pablo Motos padece clasismo lingüístico. ¿Qué hace un andaluz presentando Pasapalabra?, habrá pensado. ¿Cómo es posible? Si son los “catetos”, los “graciosos”. Los “incultos”. Porque hablar andaluz recuerda a clase trabajadora, la misma que levantó otras comunidades con sus propias manos cuando tuvo que emigrar forzosamente por falta de oportunidades en su tierra. A Motos le suena a incultura. A nosotros nos suena a Picasso, a Velázquez, a Juan Ramón Jiménez, a Lorca. Pero no hace falta remontarse a estos genios para reivindicar lo andaluz, basta con responder como lo hace Roberto Leal a Motos: con elegancia y, seguro, con mucho trabajo. Como acostumbramos por aquí.

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