P y P (hace diez años, cuando se rompió el pacto PSOE-PSA)

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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Los dos son soberbios. Una de estas soberbias parece natural; la otra, sobrevenida.

-Los dos son soberbios. Una de estas soberbias parece natural; la otra, sobrevenida.

-A los dos les encantaba el poder. Si Luis XIV dijo “el Estado soy yo”, ambos pensaron en algún momento de su vida “el Ayuntamiento de Jerez soy yo”.

-Una de estas dos personas creyó al principio en lo que hacía por la ciudad, luego se le pasó; la otra… no sé.

-Seguro que los dos piensan que la ciudadanía fue desagradecida tras sufrir sendos revolcones electorales.

-De joven una de estas personas confiaba más en su equipo, pero luego dejó de hacerlo; la otra desde el principio fue de camarilla.

-Una pudo en su día hacer carrera en la Junta pero no quiso y luego se le pasó el arroz; a la otra siempre le interesó, pero no le dio tiempo.

-Una cometía errores; la otra, torpezas.

-Una de estas personas odiaba abiertamente a la otra; la otra sentía por la ‘una’ cierto odio, desde luego, pero mezclado a partes iguales con desdén, ironía y desprecio.

-Una es aficionada del Barcelona; la otra siempre dijo ser simpatizante del Atlético por tradición familiar.

-Una de estas dos personas tiene una amplia biblioteca; la otra, no.

-En política una tuvo padrinos; la otra fue el padrino (de hecho parte de la prensa local le llamaba el Don).

-Una siempre ha estado pendiente de las últimas corrientes en pensamiento político y tendencias urbanas (otra cosa es que las aplicara); la otra, no.

-A los dos les gustaba la ropa cara. La conclusión es sabida: el dinero no da la elegancia.

-Las dos imponían respeto. No obstante, una era divertida en el trato corto; la otra… tal vez en el cortísimo.

-Estas dos personas son de origen modesto…

-… Pero las dos tuvieron en su día casa en Jerez y en la playa.

-A una le encantaba comer y beber bien; a la otra le daba más igual, mucho más igual.

-Desde luego, está claro que ninguno de los dos pensó en que podía acabar en prisión por sus decisiones.

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