José Luis Rodríguez Zapatero. Foto: Philippe Grangeaud
José Luis Rodríguez Zapatero. Foto: Philippe Grangeaud

El 16 de Abril del 2004, Zapatero fue investido de la confianza del Congreso de los Diputados para formar gobierno con 183 votos a favor (PSOE, IU, ERC, CC, BNG y CHA), 148 en contra (PP), y 19 abstenciones (CiU, PNV, EA y NaBai). Empezaba entonces una de las etapas doradas de España; daba comienzo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, el mejor presidente del gobierno que hayamos tenido. Muchísimos son los logros del gobierno del apodado “ZP”, que dejó una España completamente renovada en cuestiones tanto sociales, como en el ámbito de la política exterior etc.

Zapatero aprobó durante sus años de presidente leyes como el matrimonio entre personas del mismo sexo (2005), donde como dijo Pedro Zerolo, “llegamos puntuales a la cita con la igualdad por una vez”. La tramitación de la Ley llegó a su fin con la aprobación definitiva en el Congreso de los Diputados el 30 de Junio de 2005, cuando quedó levantado el veto del senado forzado por el Partido Popular con 187 votos a favor del PSOE, ERC, NaBai, Izquierda Unida, PNV, BNG, CC, CHA y dos diputados de Convergència Democràtica de Catalunya, así como con el voto de Celia Villalobos, diputada por el Partido Popular. En contra de levantar el veto senatorial se posicionaron el PP y Unió democrática de Catalunya (147 diputados en total); además de 4 abstenciones.

Ese fue sin lugar a dudas uno de los momentos más emocionantes que ha tenido España en su historia parlamentaria. Una marea de aplausos, de vítores desde las tribunas y de rostros sonrientes colapsó nuestro hemiciclo; frente a los rostros serios y enfadados de la bancada popular, que volvió a oponerse a un derecho social en un claro acto retrógrado de homofobia y odio marca de la casa.

De la mano de Zapatero llegaría también la Ley orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, aprobada por las Cortes generales con la oposición, cómo no, del Partido Popular, que acto seguido recurrió la ley al Tribunal Constitucional. Porque como hicieron con el matrimonio entre personas del mismo sexo, la ley de igualdad etc., el PP tiene la fea costumbre de recurrir todos los derechos sociales conquistados, claro está, sin su colaboración.

Otro de los numerosos cambios que introdujo el Presidente Zapatero fue la paridad sexual en el consejo de ministros; antes de él, ver a una mujer desempeñar tal tarea no era para nada usual. La ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia o más conocida como ley de Dependencia, fue otra gran conquista social, que creó el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), una red de protección social para atender a millones de españoles que no pudiesen valerse por sí mismos. En este caso se buscó el mayor consenso posible, y tras añadirse más de una centena de enmiendas al texto original, la ley recibió el apoyo del PP y de gran parte del Congreso de los Diputados, que el 30 de Noviembre de 2006 aprobó la Ley con 295 votos a favor, 15 en contra y una abstención, fruto de un error cometido en los bancos del PP.

El ejecutivo de Rodríguez Zapatero aprobó también una ley antitabaco en 2006, que prohibía fumar en espacios de trabajo o culturales; la ley fue aprobada en el congreso sin los votos de los Populares, que ni están, ni estuvieron, ni se les espera. Más tarde, en 2011, la ley se amplió a propuesta del GPS (Grupo Parlamentario Socialista) a la prohibición de fumar en todo espacio colectivo, modificación ampliamente respaldada, menos por los de siempre, que optaron por la abstención.

Podría pasarme así siglos, comentando y analizando los demás logros de Zapatero como presidente Del Gobierno, como la Ley de interrupción voluntaria del embarazo, la despolitización comunicativa en la televisión, la retirada de los soldados de Irak y un infinito etcétera que le convierten en el presidente de las conquistas sociales por excelencia en nuestro país.

Pero no solo hay que saber de los años de su presidencia para entender a Zapatero. Lo que le diferencia de los demás es su talante personal, sus fuertes creencias y su comprensividad hacia los demás; actitudes que por desgracia no vemos actualmente en otras figuras socialistas como en el también expresidente Felipe González.

Es de los pocos, que se ha posicionado abiertamente en contra del  imperialismo, haciendo gala de su mejor oratoria. Zapatero dijo textualmente: “Y también podemos hablar de constitución, de unidad y de paz en Washignton y en Londres; porque este gobierno sabe que España tiene amigos y aliados, pero no amos. No tiene amos este país, este país es libre y soberano.”

Más recientemente, hemos podido ver cómo de manera ejemplar ha pedido lealtad a Felipe González y a Alfonso guerra ante sus anacrónicas críticas hacia el gobierno de coalición y añadió lo que es una realidad; que ese, no es su estilo. Por todo esto y demás, todos deberíamos sentir devoción por Zapatero.

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