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Me pregunto a qué viene usted a Jerez. ¿A seguir urgando en nuestros bolsillos? ¿A intentar aupar a alguien a la Alcaldía?

Señora, su ya famosa rueda de prensa sobre las cuentas del PP en relación con las oscuridades del tesorero finiquitante de su partido en calle Génova la puso en evidencia. Usted no solamente no sabía, es que no quería explicarse. Con sus disparates, parecía querer ocultar que dentro de su partido han tenido lugar prácticas económicas nada legales, pero que ya todo el mundo conoce. Luego, más recientemente, ha venido su infantil contestación de pataleta al parlamentario Gabriel Rufián cuando le dijo que si quiere usted que con la indecente subida de los gastos militares que usted ha propiciado nos dediquemos a comer balas… Su contestación, destartalada como su propia ira, volvió a retratarla como una persona ajena y contraria a los valores de solidaridad, democracia y paz a los que aspira la sociedad española de hoy. Usted es un caso más, tipo Aguirre, de política de derechas que, aún con una media sonrisa en el rostro, trabaja sin piedad en contra de los intereses de la mayoría.

Y ahora se presenta usted aquí en Jerez porque la Hermandad de la Defensión, que destaca por su encendido conservadurismo desde la Iglesia de los Capuchinos y por su intensa defensa de los valores militares, le ha invitado el llamado martes santo a venir de mantilla y a discursear en plan tradicionalista sobre no se sabe qué mensajes aburridos, pero no por ello menos peligrosos, hasta la extenuación. Por cierto que esa Hermandad, supongo que usted no conocerá este detalle, puso no hace mucho un monolito homenaje en el antiguo cuartel Fernando Primo de Rivera a un Regimiento de Artillería Antiaérea que creó Franco en 1939. Un monolito, hiriente para las víctimas del franquismo, a solo unos metros de donde vivía el comandante Salvador Arizón, bajo cuya autoridad militar fueron asesinadas en Jerez más de 400 personas entre 1936 y 1939. Toda una alegría, todo un canto a la vida y a la democracia, sí, qué bien.

No me queda más remedio que pedirle, otra vez, que no siga sableando las arcas públicas de los jerezanos y jerezanas. Mil veces le hemos dicho a su ministerio que deje ya de una vez en manos del Ayuntamiento de Jerez tanto sementales, junto al recinto ferial, como el Rancho de la Bola. ¿O ya no se acuerda su Ministerio de la Guerra que antes de ceder los suelos de los cuarteles de La Asunción y Tempul ustedes forzaron al Ayuntamiento a pactar un fuerte sablazo en metálico y en fincas urbanas de nuestros bolsillos a su patriótica cuenta ministerial?. De verdad, de verdad, me pregunto a qué viene usted a Jerez. ¿A seguir urgando en nuestros bolsillos? ¿a intentar aupar a alguien a la alcaldía? ¿a justificar su opción por el rearme europeo? Me pregunto qué le diría a usted Jesús de Nazaret, un hombre de paz, si la viera arengando a las masas a armarse hasta los dientes contra el resto del planeta, a sembrar en la mente del pueblo que hay que multiplicar los gastos militares en vez de los gastos en educación, salud y vivienda. Muchos jerezanos y jerezanas vemos mal que usted hable de más y más gastos militares mientras esta ciudad se desangra por causa de las políticas sociales y económicas que aplica su partido. Algunos le sonreirán el martes santo en la iglesia de capuchinos, pero la mayoría de los que vivimos aquí le daremos la espalda.

Para colmo, viene usted a Jerez, supongo que vestida con negra mantilla, casi justo en el mismo momento en que Estados Unidos, usando las bases de Rota y Morón, bombardea Siria, por supuesto con el beneplácito explícito de sus jefes Pedro Morenés y Mariano Rajoy. Pero sepa que muchos y muchas ya le dijimos NO A LA GUERRA cuando le aclaramos a su amigo el del abrazo de las Azores, su José María Aznar, que la intervención española en Irak está a la altura, por estar al margen de la legislación internacional, de un crimen de guerra. Ahora se lo decimos a usted con toda claridad: aléjese de las guerras, obedezca los intereses de paz y neutralidad de la sociedad española. Tenga corazón y acuérdese de los millones de víctimas y refugiados -que su presidente de gobierno no está acogiendo, en la parte a la que se comprometió, en España tal como dijo que haría- que han provocado lo mismo Rusia que la OTAN en Siria. Tenga corazón, acuérdese de que el mensaje de Jesús de Nazaret es opuesto a la guerra, al rearme que usted defiende, a enviar tropas a tantos países como ha enviado España en estos años.

Usted quizás piense que los andaluces, por padecer severas cotas de desempleo y vivir casi en la precariedad colectiva, le vamos a decir siempre que sí a la fabricación de grandes aviones de guerra en Sevilla o a la fabricación de buques de guerra para una dictadura belicosa como es Arabia Saudí en los astilleros de la bahía de Cádiz. Se equivoca. Más pronto que tarde encontrará una fuerte oposición desde el sur a sus políticas belicistas y una exigencia de dignidad y empleo que desbordará rápidamente las directrices antisociales de sus colegas Rajoy, de Guindos, Montoro…

Ya estoy viendo a la popular María José García Pelayo, la que aún aspira a la alcaldía de Jerez a pesar de las severas dificultades que ha tenido con la ley, acompañándola en primera línea el martes santo para intentar hacer votos en la politizada semana santa de Jerez que se fragua este año desde la iglesia de Capuchinos. Y también estoy viendo solo dentro de dos telediarios cómo pasa usted a la historia por su belicismo rancio y su peligrosísima apuesta por el armamentismo. Porque no creo equivocarme si le digo que el pueblo de Jerez, y la mayoría de la ciudadanía de todo el estado, rechaza todo lo que usted hace en el partido popular, rechaza la guerra que usted representa y sabe de su radical lejanía del mensaje de Jesús de Nazaret. Por cierto, confío en que el obispo de Jerez no se preste a caer en la oscura trampa de fotos y sonrisas que usted le tiende.

Ni usted ni los gerifaltes de la OTAN que la tienen como testaferro del flanco sur pueden ya engañar a nadie, porque todos sabemos que los crímenes de guerra cometidos por quienes usan armas químicas son execrables, ciertamente, pero también sabemos que quienes propugnan, como usted, el sostenimiento de inmensos gastos militares, grandes bases estratégicas extranjeras, uso de armas atómicas llegado el caso, etc., son igualmente actores de una estrategia apocalíptica y biocida que es contraria a la dignidad humana y a la vida. Usted podrá venir a Jerez y hacerse unas fotos, sí, pero no podrá engañar a nadie porque el pueblo de Jerez sabe quién es usted y lo que representa.

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