Me lo debéis, ¡llegad a un acuerdo! Hablo en primera persona porque no puedo ni quiero tener la arrogancia de atribuirme la opinión de nadie más que la mía. Hace más de dos años me metí en una aventura ilusionante que quería cambiar las formas de hacer política y que como primer objetivo se proponía desalojar del poder municipal a quienes lo estaban convirtiendo en un negocio para multinacionales y bancos, además de un circuito cerrado para su uso y disfrute a espaldas y a costa de sus verdaderos dueños, los ciudadanos. Y ganamos.

En las elecciones los jerezanos hablaron claro, echaron al PP y le dieron la mayoría del pleno a partidos que se decían de izquierdas, que en mayor o menor medida coinciden con ese primer y gran objetivo que he definido antes (P.D. 2). En un primer acto de generosidad y altura de miras hubo un pacto de investidura y empezó a gobernar el PSOE, en solitario, con siete concejales de 27. Una barbaridad, una intrepidez. Entre la valentía y la insensatez hay una línea muy delgada.

El primer escollo, como no podía ser de otra manera, vino del propio PSOE, el provincial, haciendo gala de su naturaleza, como el escorpión, empezó por clavar el primer aguijonazo a aquel escuálido gobierno quitándole una de sus concejalas, casi el 15% de su potencial. Se la llevó a Diputación. No sólo dejó a su gobierno más debilitado aún, sino que hizo como esos grandes equipos de fútbol cuando ceden un chavalito que puede llegar a valer mucha pasta, la apartó de la ciénaga que suponía gestionar un desastre de ayuntamiento en minoría, para que en el momento oportuno pudiera aparecer impoluta, sin mancha en su trajecito blanco, subiendo las escalinatas como la gran candidata mas capacitada y con un halo de ¿gran? política. Lo que la naturaleza no da Ferraz lo alquila. Susanismo en vena.

El segundo escollo vino de la mano del… tachán tachán... otra vez del PSOE, esta vez de los locales. “Ni idea y no estoy para nadie”, serían las palabras más usadas entre los novatos delegados, o sea, inoperancia, falta de colaboración y diálogo, sobre todo, claro, con quienes le habían dado la Alcaldía, sus aliados. Un cóctel genial, coca cola y Alka-Seltzer, sólo hacía falta agitarlo un poco.

Para menear esa botella explosiva se unieron todas las manos, como en la canción, no sólo las de los que tenían pisotones de los socialeros (ero: sufijo que significa profesión), también pulgas, garrapatas, piojos y demás chupasangres salieron de sus rendijas, algunas de la misma sede de la calle Sevilla, para sacar tajada del perro flaco y zarandear la litrona. A los educadísimos, exquisitos y muy bien hablados genoveses les temblaron las manos de ansiedad y corrieron a aportar sus empujones, por fin podía llegar su hora de nuevo, el mesías de bigote y sobre anónimo, y si no, pues joderían al contrario. ¿Contrario he dicho? Los abstenidos mejor, bueno da igual, jeringarían que algo es algo.

Menearla y que sea lo que dios quiera o que el alma se serene y ver cómo podemos entre todos, quitarle gas y que al menos se mantenga sin explotar hasta final de legislatura, “that is the question”. Yo abogo, mejor dicho, exijo, como votante y veterano promotor, un acuerdo, un gobierno de coalición. No sé el resto, pero yo os voté y os apoyé para que hicierais un Jerez distinto, con futuro, de donde la gente no tuviera que irse para poder sobrevivir y al que los de fuera se murieran de envidia por venirse a vivir, un Ayuntamiento donde diera gusto entrar y trabajar, al servicio de sus ciudadanos y no de los de la Troika, que actuara como el primer escalón de la democracia, un peldaño bajito, a ras de tierra para que todo el mundo pudiera acceder, transparente, con cajones de cristal y con políticos sin bolsillos en sus pantalones, ni sobres sorpresa, ni cuentas en Panamá. Un Ayuntamiento que fuera además trinchera y fortificación en la lucha para la defensa del patrimonio de los ciudadanos, como el agua, la sanidad o la educación y que fuera vanguardia y avanzadilla en la defensa de los derechos humanos no sólo locales sino de todo el mapamundi.

Y aunque todo esto suene algo a cursi y a arenga de protagonista de una película de invasión de marcianos, para éso os voté. ¿Es fácil ponerse de acuerdo el PSOE, IU y Ganemos? Ni de coña, pero nada bueno es fácil, y nadie te paga por algo tirado de hacer. ¿Te pagarían por ir a la playa a tumbarse al sol con un gintonic y rodeado de bellos torsos desnudos (de ambos sexos, que quede claro). Pues eso. IU y Ganemos han dado un primer paso, importante, pero insuficiente. En política, os lo dice un viejo perdedor, gana, no el que aguanta, sino el que lleva al contrario con la lengua fuera detrás de él.

El momento es el apropiado, diría que el único, para empezar a andar más ligerito, para empezar a llevarlos corriendo detrás como Usain Bolt, nos quedan apenas dos años, y eso puede ser poco para llevar a buen puerto esta aventura, tenéis que formar un gobierno en coalición, donde llevéis a cabo vuestras políticas sin intermediarios, con consenso y lealtad. No andaros por las ramas, que a los vecinos nos importa muy poco que un pájaro en la alameda se pase de un árbol a otro (refrán de mi abuela). Obligad a que el PSOE mueva ficha. Que se moje. Si no lo hacéis pronto, en un futuro tendremos que decir como en V de Vendetta: “¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable? Bueno, ciertamente algunos son más responsables que otros y tendrán que rendir cuentas. Pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpable, sólo tenéis que miraros al espejo”

P.D. 1: Enhorabuena a los trabajadores de la vid, abrís de nuevo un camino al sindicalismo de clase y sólo así se puede hacer una sociedad de progreso y justa. Gracias.

P.D. 2: De la Constitución de 1812, la Pepa: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. Políticos de todas las especies, leed un poquito leches.

P.D. 3: A Iglesias y a Rufián, que lo mismo no me leen, escupir y cantar mal, está prohibido en los tabancos de mi tierra hace mucho tiempo, pero si a pesar de todo necesitáis echar algún gargajillo, procurad que el lapo o escupitajo no nos caiga encima a los que de vez en cuando os apoyamos.

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