Jerez (y buena parte de la provincia) siguen 'a lo suyo' con los alquileres

Ni más ni menos que la mitad de las diez ciudades en las que más sube el arrendamiento en Andalucía están en la provincia de Cádiz: ¿motivo para preocuparse?

17 de enero de 2026 a las 07:55h
Vista parcial del centro de Jerez.
Vista parcial del centro de Jerez. JUAN CARLOS TORO

El mes de enero, comienzo de año, es siempre época de estadísticas, de “el año pasado subió (o bajó)” tal o cual producto. Este año, por ejemplo, resulta llamativo que Jerez y otras cuatro ciudades gaditanas se hayan colado entre las diez en las que más sube el alquiler en Andalucía. Se trata de dos exitosas localidades costeras –Conil y Chiclana–; dos del Campo de Gibraltar, como son Algeciras y La Línea y, claro está, Jerez.

Esto tiene, como casi todo, efectos positivos y negativos. Si el alquiler, según el estudio de Fotocasa, sube aquí más que en otros puntos de Andalucía –y, de hecho, ya decimos que cinco de las diez primeras están en Cádiz… y ni siquiera está la capital, probablemente porque es que ya no puede subir más– es por la sencilla razón de que son o se están convirtiendo en sitios demandados para vivir, independientemente de que puedan concurrir otras cuestiones, como la escasez en la oferta. ¿Por qué? Pues, tomando a la provincia por un momento como un todo, es un sitio agradable para vivir. Buen clima, aceptables comunicaciones (a la espera de importantes mejoras en la antigua autopista, más conexiones para el aeropuerto y, por supuesto, más trenes), patrimonio y lo que los franceses ya definieron hace siglos como la joie de vivre, que no es otra cosa que el arte de disfrutar de la vida.

Todo eso da Cádiz, sin duda. El problema, uno de los problemas, es que al final buena parte de esa gente que viene se mueve por el lado alto de la tabla (de renta), lo que tiene indudablemente consecuencias inmediatas por abajo porque es inevitable que acabe subiendo en mayor medida el precio y los alquileres de la vivienda, incluso la cesta de la compra y los precios bares, restaurantes y otros servicios. Vaya, que se encarece tanto un derecho básico, como es la vivienda, como el soporte de la joie de vivre’ que se ha mencionado. Es así. De alguna manera y, lo hemos visto en Málaga capital y la Costa del Sol, al final la sociedad es como que vive a dos velocidades: hay un grupo recién llegado con dinero, con mucho dinero (no necesariamente extranjero, pero a veces en buena medida) que tira hacia arriba de todos los precios, mientras que la gente de siempre sigue adelante con una vida constreñida, puede que con los sueldos ligeramente más altos que en otras zonas, es cierto, pero cada vez más lejos de lo que se supone como estándares generales, y desde luego, más aún de los de la zona.

Hemos hablado de Cádiz, de Málaga… pero en todas partes cuecen habas. El jueves este cronista charlaba con dos chavales de Jerez que están viviendo y trabajando en Madrid y que en el transcurso de la conversación comentaban todo lo relacionado con los precios de la capital. En realidad, comentaban pequeñas anécdotas como que ahora donde desayunan ha subido 20 céntimos el precio. Claro, nadie deja de desayunar en un sitio donde está a gusto por 20 céntimos, pero el problema, en términos ciclistas, es que hace mucho que vas “con el gancho”, hace ya tres o cuatro subiditas que te planteaste el porqué de estos precios. De hecho, uno de estos chavales dijo que cualquier día de estos “nos deberíamos ir todos de Madrid (sus todos) y a ver cómo se las apañaban” la ciudad y la comunidad, orgullosas ambas del proceso de miamificación que están viviendo y que tiene graves consecuencias en el coste de la vida para la gente normal.

Pero volvamos al principio del artículo. Nadie duda de que es positivo que haya algo más de renta en las ciudades, pero que los alquileres suban un año sí y otro también a un ritmo de dos dígitos no lo es y no aportar nada. El problema de la vivienda sigue creciendo con la desidia, inoperancia e incluso sectarismo (según el signo político de la Administración pública) y el hartazgo de la gente. Pero claro, estos temas terminan por estallar. Siempre estallan. Y muchas veces prende la llama una simple anécdota...

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