Jerez de la Fra, esa ciudad motera (incluso a regañadientes)

Todo parece hecho –precios, programación, cierres urbanos– para que los moteros que nos visitan no vuelvan, y que los ciudadanos del centro abominen de la fiesta... pero todos tranquilos, que es cosa de tres días

Las foodtrack en la Alameda Vieja de Jerez, esta motorada.
25 de abril de 2026 a las 07:00h

Fin de semana de motos en Jerez (y en casi toda la provincia de Cádiz). Un clásico de la primavera andaluza, como lo fue hace años el del estribillo de la sevillana: “Domingo de Resurrección, si torea Curro Romero”; como los patios de Córdoba o como el tópico periodístico de “estalló el real”, cualquier real de cualquier feria propia. El caso es que ya están aquí los moteros. En Jerez, en El Puerto, en Cádiz, en Rota… algunos también en la Sierra o en Conil. Son decenas de miles. Puede que más. Todos. Los que vienen al Gran Premio y atraídos por la fiesta, los que vienen solo a las carreras (los menos) y los que vienen solo a la fiesta, sin entrada (ni falta que les hace).

Y las ciudades y pueblos de Cádiz llevan días preparándose para recibirlos y lo hacen en todos los frentes –y créanme que cuando decimos “todos” es exactamente lo que queremos decir: todos, incluso todos a la vez–, que lo mismo se les pone a los moteros unos badenes que ni con moto de trial que un dj que, perfectamente, podría hacer sus pinitos en una de las macrodiscotecas de Ibiza, pasando por unas vallas que lo mismo sirven para impedir el acceso que para facilitar la visión segura de las motos o la programación de un montón de grupos tributo que… bueno, que en fin.

Lo que queremos decir es que son muchos los vecinos de las principales ciudades afectadas que forzosamente tienen que vivir unos días con un ambiente y un ruido que no apetece –si las ciudades, su población, alguna vez sintieron como una sola ante los grandes temas hace mucho que dejaron de hacerlo, que qué tienen que ver los interés de un hostelero con negocio en una de las zonas 'afortunadas' que las de un vecino que quiere dormir o incluso, teletrabajar con todo el ruido que se genera y no estamos hablando solo de motos–, lo que es extensivo también a los visitantes que forzosamente tienen que vivir un ambiente, digamos, especial, que muchas de las veces no responde a las expectativas. Un ejemplo: si alguien quiere conocer Jerez, ¿qué imagen se lleva de la plaza de la Asunción, que pasa por ser la más bonita de Jerez, con una megabarra de presidencia?

Pero es que el ‘oficio’ de motero, se antoja bastante complicado, incluso este cronista diría que duro, porque no hace falta ser muy listo para comprender que, las más de las veces, ese plus que estos días te ofrecen Jerez, El Puerto o la ciudad que sea realmente es más gato que liebre. Música a cargo de grupos que tuvieron su mejor momento hace cosa de 30 años, reguetón, cervezas en plástico más caras en las barras ex profeso que en el bar de al lado, hamburguesas a precio de solomillo… bien, que cada uno, al fin y al cabo, es muy libre y el que quiere buscar y hacer un poco de vida dejerezano tipo encuentra sin problema. Y el que va al mogollón, donde la basca (bonita palabra viejuna) está igual de bien (o mal) en Jerez que en Laponia. Punto.

Ser motero es algo, como se diría ahora, transversal. Toda esa gente viene por el mismo motivo: su afición a las motos. A partir de ahí están los que va de hotel de 5 estrellas y otros que, llegada la hora, se van a buscar un escondrijo para echar una cabezada, pasando por los que se van a meter ocho en un apartamento turístico e, incluso así, se lo van a pasar de puta madre. Que por qué no. Hay moteros a los que seguro que les gusta la ópera y otros que tienen unos gustos que no van más allá de lo que pone en su chupa de cuero. O de lo que canta en cualquiera de las plazas programadas el remedo de Queen o de quien toque, que siempre son los mismos quince o veinte grupos... pero que son los que le gustan.

Es así de simple y no hay que darle más vueltas. Al fin y al cabo, ¿no es el Real Madrid –lo nombramos solo por ser el club con más seguidores de España, no por ningún otro motivo– el equipo de los grandes empresarios que van al palco y el de muchos de los recién llegados a nuestro país? Pues eso. Vecinos del centro, tengan –tengamos– un poco de correa y no nos amarguemos. Riámonos ‘con’ y, en algún momento, ‘de’ (no seamos hipócritas), pero tengamos claro que son dos o tres días… que ya mismo es lunes y todos al curro. Y eso.