Una mancha en la cara

Definitivamente creo que me estoy haciendo mayor, pero no viejo. Veo peor es cierto, pero las veo venir antes

Emilio Castro

Fotoperiodista.

Ilustración de Emilio Castro.
Ilustración de Emilio Castro.

Abro los ojos y no veo nada, ¿qué pasa, estaré soñando? No, no, estoy despierto. Miro el despertador, son las cuatro y media de la madrugada. Esto no puede ser, se repite todas las noches ¿qué hago yo despierto? Dos horas más tarde, caigo rendido. A las ocho y media, ya es el momento de levantarse, pero ahora estoy muerto de sueño. Haciendo un esfuerzo, hecho un zombi, me levanto para ir al baño. Me miro en el espejo, pero no veo mi imagen, veo a un tipo que es clavado a mi padre pero con bigote.

Descubro una manchita en la cara que no estaba ahí ayer mismo. Bah, será el espejo que está sucio, me digo. Froto fuertemente el espejo con un paño, no sale. Claro que, igual soy yo el que tiene la mancha en la cara. Descubro con horror, que la mácula es de mi propiedad. Definitivamente, tengo una mancha en la cara, se parece a las que me descubrí en las manos hace meses, esto debe significar algo.

Mi pelo, que antes era negro, ahora es gris (con mechas). Dios mío, he pasado de ser un moreno andaluz a ser una especie de albino sueco (con mechas). Menos mal que los ojos no me han cambiado de color. Y además, ¿por qué hay tantos pelos grisáceos en el lavabo? ¿Me estaré quedando calvo? Puestos a elegir, prefiero parecer de Estocolmo, incluso tener los ojos azules, a que se me quede la cabeza blanca y brillante como una bola de billar francés. Como si uno pudiese elegir, entre ser un calvo respetable o un ilustre canoso.

Todo esto se me ocurre, porque aún no me he despertado, no he abierto los ojos del todo, de hecho me veo borroso, ¿estaré perdiendo vista? Yo debería notarlo, soy fotógrafo, conozco muy bien la diferencia entre nítido y desenfocado. Me voy a tener que aplicar una máscara de enfoque con Photoshop para verme claro. Esto me pasa por ir a una óptica. Desde que fui el otro día a que me mirasen la vista, veo menos que Pepe Leches. Hasta la semana pasada leía casi perfectamente. Yo qué culpa tengo, que en los libros utilicen una fuente tipográfica cada vez más pequeña, son modas absurdas, una estrategia de mercadotecnia, lo hacen para ahorrar papel. Seguro que dentro de un par de años, se pone de moda usar unas letras enormes, para que los libros sean más grandes y la gente diga, “me acabo de leer este libro que tiene seis mil quinientas páginas”. En fin, todo se solucionará cuando tenga mis gafas progresistas, perdón, progresivas.

Basta ya de sentimientos negativos, estoy hecho un chavea ¿Qué voy mucho al baño? Claro, porque bebo mucha agua, que es muy sano. ¿Que salgo a dar un paseo y vuelvo con agujetas?, eso es porque someto a mi cuerpo a una tensión que ni los triatletas. Oír, oigo de maravilla, escucho sin parar ruidos horribles, esa porquería de música que le gusta a la juventud. Reggaetón le llaman, destroza tímpanos con un ritmo más simple que el mecanismo de un sonajero ¿Me estaré volviendo un cascarrabias? Hablo de los jóvenes como si yo no lo fuese.

Antes, hace años, subía los escalones de tres en tres, ahora como no haya ascensor… Hay que guardar energías para usarlas en cosas útiles. Procuro compensar el desgaste físico, con sentido común, que cansa menos. Ya no me creo casi nada. No es que espere lo peor de cualquier situación, pero ahora, cuando voy por la calle y llego a una esquina, me asomo con cuidado, nunca se sabe por dónde te va a llegar la hostia.

 Definitivamente creo que me estoy haciendo mayor, pero no viejo. Veo peor es cierto, pero las veo venir antes. Por eso, voy a procurar no mirarme mucho al espejo, no porque la realidad me espante, sino porque por dentro sigo siendo el mismo. La vanidad siempre pasa factura. Supongo que en el día que empieza, seré más listo de lo que fui ayer, con muchas más ganas de disfrutar de lo que me ofrezca la vida. Hoy iré a la óptica a por mis gafas, aunque igual lo que veo no me gusta. Trataré de no tomarme la vida demasiado en serio, bastante drama viene a buscarnos, no es necesario ir a buscar más.

Hacerse mayor no está tan mal, tiene sus compensaciones, aunque nos salgan manchas en la cara.

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