Una muestra de test de coronavirus - ONU-LOEY FELIPE
Una muestra de test de coronavirus - ONU-LOEY FELIPE

Llegó septiembre. Se va un mes con una caída estrepitosa de turistas, los datos señalan que España ha perdido cerca de siete millones y medio de visitantes. Igual estarán el resto de países porque el virus vuela por el mundo a sus anchas. Aunque siempre se oirá que España está peor, no ve que quienes hablan mal de nuestro país son los mismos españoles. Luego cuando salimos al extranjero (cuando se podía) no, entonces cómo en España...

Ya vemos que la torpeza y la falta de luces de muchos hace que el contagio siga creciendo de una forma alarmante. Veo la plaza de toros de Mérida con la gente apiñada. Quieren hacer otra por Granada.  Ese público está lleno de padres y abuelos que pondrán en peligro a sus hijos o nietos. Son los mismos que  después se alarman y alzan la voz con la vuelta al cole. Asombra que sigan las fiestas sin medidas de seguridad donde las autoridades tienen que intervenir y advertirles como si el personal, a estas alturas,  no conocieran los riesgos. 

Por cierto, la OMS aconseja evitar las  tres C”; espacios cerrados. Lugares concurridos y contactos cercanos, a  ver si se les mete en la cabeza a esta gente, que por lo que se ve, no tienen un dedo de frente.  Por lo demás difícil será que entren en razón cuando el sector del ocio nocturno, afectado por el cierre de sus salas, han creado un canal Spain Nightlife, para denunciar fiestas sin control, eventos, reuniones con un elevado número de participantes, ya sea en casas privadas como en habitaciones de hoteles, donde el alcohol corre sin ninguna medida de seguridad. Esto sigue ocurriendo a día de hoy  por todos los rincones de España. 

Y lo que ya te deja ojiplato (imagine el lector el emoticono de los ojos muy abiertos) y soltando exabruptos sin moderación son las llamadas covid parties que se anuncian a través de mensajes privados en redes sociales pero con trucos para evitar ser localizados. ¿Se podrá ser más burro? De verdad no leen, no se informan, no tienen conciencia.

Y me pregunto, al igual que muchos ciudadanos, ¿se pagan las multas? Porque si la sanción siguiera adelante, pagaran un pastón y salieran en los medios de comunicación todos los afectados, igual que se repiten otras noticias erre que erre… igual se asustaban un poquito.  

Sin embargo mientras existan energúmenos como estos el contagio seguirá su curso 2020-2021. Y hablando de curso. Hablan de los colegios, pero la universidad, entre presencial y online, traerá la movilidad entre comunidades autónomas y Erasmus. Todo un riesgo si no conseguimos que cale entre la población la prudencia y como dice la OMS las “tres C” que nombro más arriba. Si quieren las repito, aunque ustedes lectores de lavozdelsur.es son inteligentes y lo tienen bien asumido, pero… ahí van, evitar los espacios cerrados, lugares concurridos y contactos cercanos. El obviar estas máximas es de una grave irresponsabilidad.

Entre todos podemos conseguirlo; el Gobierno, ya sea el Ejecutivo nacional como los autonómicos con sus medidas eficaces y actuaciones rápidas. Poniéndose a trabajar para todos los españoles, no para su partido y pensando en subir o bajar en votos. Y luego la ciudadanía por Dios que no se puede estar detrás de cada españolito diciendo lo  que debe o no debe hacer.  

Todos debemos ser conscientes, en primerísimo lugar de lo que nos jugamos; nuestra salud y la de nuestros seres queridos. Después cómo de brutal afecta al empleo y a la economía de nuestro país. Sabemos que el virus se controlará pero no desaparecerá, con lo cual la normalidad que muchos quieren vivir a toda costa o a costa de los demás, tardará en llegar. Hay que aceptar que las relaciones interpersonales se han modificado hasta tal punto que ya  no abrazamos, no besamos, no tocamos a desconocidos que nos presentan o amigos que hemos vuelto a encontrarnos después de las vacaciones. No, no se debe.

La tan esperada vacuna se toma su tiempo y  pasaremos el 2021 con los mismos temores.  Y contando que sea accesible a toda la población de una vez.  Así pues,  mientras no llegue ese  milagro,  deberíamos meternos en la sesera que la vacuna está en cada uno de nosotros.  

¿Tan complicado es comprender que la cepa es sensible al jabón con lo que el lavado de manos y cara  debe ser constante? ¿Que el distanciamiento y las mascarillas son vitales para que las gotas de salivas, con sus millones de partículas, no  llegue hasta nosotros? ¿Que deben suprimirse las concentraciones de personas? Y cumplir con la cuarentena establecida a los que así lo necesiten. 

No sé para qué sirven las noticias de los medios. Las recomendaciones de Sanidad. Las cifras de contagiados, los enfermos en UCI o los fallecidos. Si siguen en este plan habrá que ponerle por delante el dolor. Que hablen los afectados y las familias con sus duelos para  esta gente que no respetan las normas de convivencia y escasean en solidaridad e inteligencia y  vean de una puñetera vez la grave realidad. No se puede vivir al margen de la ley y el respeto por la vida de tanta gente. Si se quieren divertir que lean, vean películas, vayan a museos, pinten, aprendan a tocar un instrumento ( yo me atrevo con el ukelele que me han regalado),  escuchen música, paseen por la playa, los parques,  hagan deporte,  vayan al campo, cocinen, disfruten en fin de las pequeñas cosas que se convierten en grandes placeres.

Hay tanto que hacer sin necesidad de apiñarse en fiestas de alcohol incumpliendo las medidas anti coronavirus. Sobre todo porque estas reuniones antes inocentes, ahora, matan. Sí, qué te crees. Sí, puedes morir tú o los tuyos. Así de duro. Así de crudo y así de real. O puede que no, pero no te la juegues ni se las hagas pasar canutas a los demás. 

Pero no caerá esa breva del árbol de la razón. Y seguiremos hablando, denunciando más de lo mismo porque algunos hasta que no lo ven no  los creen. Tendrá que tocarles de lleno a ellos o a gente cercana para que se retiren a la vida ordenada y cumplan con las normas que nos ha impuesto el Covid-19.  

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, en su entrevista a la Cadena Ser, descarta el estado de alarma en todo el país pero le preocupa Madrid. Por otro lado Valladolid y Salamanca vuelven a la fase 1. En Benigánin (Valencia) están confinados.   Cataluña sigue descontrolada y Torra no descarta imponer el estado de alarma. Por aquí en Andalucía tenemos estos días el pico más alto de contagio. 

Todo esto preocupa sobremanera, por eso hay que repetir desde cualquier altavoz las restricciones en la movilidad, las reuniones,  la distancia social, el refuerzo en la atención primaria… Así las cosas sería de agradecer  que no relajemos nuestros hábitos. Sean felices viviendo desde la prudencia y la razón.

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