Levantó la mano y pidió la palabra

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Daniel Jiménez Vaquerizo

Paula Garvín en una imagen de redes sociales.
Paula Garvín en una imagen de redes sociales.

Escudriñando cada piedra de la Alameda, esquivando los grupos de jóvenes que van llenando sus terrazas y bancos, que ella misma ayudó a trasformar allá por el 2005, Paula Garvín traza el camino desde su casa hacia la presentación de un libro sobre la figura de Rosa Luxemburgo.

Esa mezcla sevillana que son las luchas sociales y su vida en la calle, caben en el bolso de esta profesora de Física y Química ya jubilada.

Paula Garvín es un rostro conocido de la izquierda sevillana, protagonista también de la película documental sobre el centenario del Partido Comunista de España Parias de la Tierra, que se estrena este domingo 20 de marzo a las 11.30 horas en los Cines Cinco Avenida. En el film tiene un hueco especial, como el que Julio Anguita le tenía reservado en el gabinete de ministros en la sombra allá por los primeros años de la década de los 2000. Entre risas y alguna lágrima nostálgica, esta sevillana de boina ladeada cuenta esta anécdota en el documental.

Con la sonrisa amplia de quien tiene todos los deberes ya entregados, habla rápido, repasa las principales anécdotas de sus largos años de militancia desde los 18 años en la Universidad.

Esa Alameda que miles de personas exprimen hasta altas horas de la madrugada se diseñó en una primera experiencia de democracia participativa “La Alameda que te gusta” y es que, aunque Garvín destaque el profundo rostro participado de este proyecto como el del carril bici sevillano, también tiene un poco de su espíritu. Es importante tener victorias, guardar en el bolsillo de los avances la tranquilidad de avanzar más allá del necesario tiempo de los intentos. Años intensos donde Garvín se dejó la piel como portavoz de IU y teniente de alcalde en Plaza Nueva.

Comparte con Anguita la pasión por el compromiso, pegada a la realidad, en lo más profundo, como las raíces del olivo centenario que se resiste a ser derribado por el viento. Pero no solo eso, además de regresar a dar clases tras los años de responsabilidades políticas, Garvín participó en la construcción de Convergencia por Andalucía, lo que más tarde sería Izquierda Unida en Andalucía. Una luz tras el varapalo del referéndum de la OTAN para la izquierda. Un horizonte de esperanza política con acento andaluz. Paula trabajó para que la lucha por la educación pública fuse columna en el nuevo proyecto naciente.

Sus ojos denotan que este tiempo junto al Califa fue de los más bellos en toda su trayectoria. Recordar a Anguita le estremece el corazón, el orgullo y la pena se entrelazan y las palabras se entrecortan. El dolor todavía es reciente y el adiós del que fuera alcalde de Córdoba fue, como estos tiempos que vivimos, extraño.

Casi obsesionada con la búsqueda de la unión perfecta entre el movimiento social y la organización política, sin que la burocracia devore la movilización y sin que la movilización se aleje de la organicidad necesaria para su éxito, Garvín hizo suya la consigna de que toda persona debe ser responsable de lo que se escribe en un papel, ya fuese en un presupuesto participativo para la construcción de una piscina en un barrio de la periferia sevillana, o en un acuerdo de un congreso del PCA.

Han pasado más de 40 años desde aquella mañana en la Universidad, una joven con actitud vivaz interrumpió abruptamente a su profesor. Levantó la mano y pidió la palabra. No quería anunciar nada a sus compañeros en calidad de delegada de clase, se abrió en canal y dijo “Me llamo Paula Garvín y soy militante del Partido Comunista de España” la cara del profesor debió quedarse igual de blanca que la pared del aula. Tras el silencio, otros tantos compañeros de la misma clase continuaron la sinfonía y anunciaron su militancia a pocos meses de aquel sábado santo rojo en el que el PCE se convertiría en legal.

Hoy Paula Garvín continúa el trazado de las calles sevillanas, las que empujó para su reforma, las del centro y la periferia. Con profunda ilusión por el futuro, como hondo era el amor a su compañero de vida. Sin bajar las banderas de la dignidad, siendo parte de los imprescindibles, de los parias de la tierra que no son solo protagonistas de este documental, sino de los años más intensos de nuestra historia reciente.

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