La memoria silente

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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Me siento ante una nueva hoja en blanco con la firme tarea de transcribir negro sobre blanco la conmoción que siento, esa que llega siempre pujante e hiriente cuando te remueven los sentimientos. Los ajenos no dejan de ser distintos a los que uno mismo genera porque, al fin y al cabo, los seres humanos estamos enjaretados de alma. El documental histórico con nombre de mujer María, memoria de una niña de la guerra (Pedro Grimaldi, 2016) me ha zamarreado como pocas cosas a través de historias entrelazadas de imágenes y testimonios que se tornan por unas horas en despertador de la conciencia colectiva, a golpe de tic-tac que minutan emociones y sensibilidades heridas.

Su proyección despabila esa suerte de memoria silente sobre la tragedia que supuso para España, para Jerez, la dictadura franquista y aquellas desdichas que se cuentan en la mesa de camilla de muchas familias sin causar demasiado revuelo porque aún hoy, en la cabeza de sus protagonistas,  sobrevuelan el dolor y el miedo.

Cuando se cumplen justo 80 años del alzamiento militar que acabó con la II República, Jerez hace repaso de su intrahistoria. Episodios que las nuevas generaciones debieran conocer para que el rastro del olvido no impregne nuestro decadente presente. Soy de la opinión de que explorar parte de lo que fuimos y lo infausto de ciertas ideologías (hay quienes aún hoy se empeñan en enmascararlas) puede servir para que cada cual extraiga sus conclusiones de lo que en la actualidad somos como pueblo, y que a la sazón no es más que el resultado de décadas de hostigamientos e injusticias sociales incrustadas a fuego como estándares en el subconsciente común.

Cuando de discernir sobre posicionamientos ideológicos se trata, cuando los librepensadores intentan dar explicación al hastío general que genera la política se obvia que existe demasiado analfabetismo histórico intencionado. Ya se sabe que quien no conoce la historia está condenada a repetirla y aunque, a simple golpe de lectura se considere que podrían ser palabras huecas, lo cierto es que no hemos avanzado tanto como nación cuando se premian ciertas conductas que debieran estar ya excluidas de la vida democrática; lamentables ejemplos que abren cada día las portadas de los informativos para ponernos sobre aviso de las múltiples formas de dictadura que pasan ante nuestros ojos casi sin inmutarnos.

Es hora de devolver a Jerez y a los represaliados de la Guerra Civil la dignidad que aún duerme en las fosas comunes y en las cunetas de nuestro término municipal. Propongamos una asignatura obligatoria que aún no aparece en los proyectos curriculares de los colegios y que evitaría que este triste momento de nuestra historia pueda resurgir con nuevos actores y escenarios. La memoria puede ser débil pero la historia nunca, por lo que sólo reconociendo el pasado podremos fundar nuestro futuro.

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