José-Miguel-García
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José Miguel García, comunicador audiovisual

Podemos ha sido y es un gran soplo de aire fresco en política. Quiero dejar constancia de mi admiración por el movimiento tanto a nivel nacional como local. Tampoco me gustaría que mi artículo sirviese para apoyar en lo más mínimo a los partidos tradicionales, sobre todo PP y PSOE, ya que si bien en las líneas siguientes me dispongo a criticar de forma constructiva a la organización política Podemos, no es menos cierto que al menos ellos son dignos de crítica, lo que no puede decirse de populares y socialistas, acostumbrados a la pelea barata entre ellos, a la mentira y al despilfarro.

Dicho esto, Podemos ha sido y es también una gran contradicción en sí misma. Una cúpula intelectual en Madrid que se asegura las riendas de la organización –sin entrar a juzgar, en principio no tiene nada de malo que gente honesta y preparada tenga las riendas– y, por otro lado, un discurso cercano a la manera de hacer política que comenzó en la antigua Grecia, y una confianza absoluta en la construcción del partido desde abajo.

Una contradicción, sí, porque en Podemos no pueden mandar Iglesias, Monedero, Errejón, etc, y a la vez gobernar el pueblo soberano. No entro a valorar si esta contradicción es positiva o negativa, sólo señalo que existe y que a mí, al menos, me desorienta. Con respecto al método democrático, la asamblea soberana me parece un despropósito considerable. En primer lugar el método asambleario funcionó en una sociedad como la griega, con comunidades que no sobrepasaban los 10.000 habitantes –vale decir, se conocía to Dios– con un nivel de división del trabajo y tecnológico muy por debajo del actual y con una capacidad de ejecución inmediata de las cuestiones que se decidían.

En Jerez, por el contrario, ni tenemos ese número de ciudadanos, ni esa misma facilidad para estar informados de los temas, y mucho menos la posibilidad de ejecutar ciertas decisiones. Son tantas cuestiones sobre las que hay que opinar, que si uno se toma la molestia de formarse al respecto, seguramente ya habrá pasado el momento de decidir. Lo mismo para elaborar programas y medidas, para los que inevitablemente se necesitan especialistas.

En Podemos parece que se confunde equidad con eficacia, y en mi andadura con ellos no presencié ninguna duda acerca de si otro método aparte del asambleario pudiera ser más eficaz. Lo importante es que todos parecen quedarse tranquilos de que se ha votado, de que todo el mundo ha tenido su porción de responsabilidad. Es por esto que me atrevería a afirmar que las votaciones asamblearias son eficaces en determinadas circunstancias y para ciertos temas de interés general, pero para nada como instrumento central; es más, diría que en líneas generales resulta un estorbo.

Esta dinámica asamblearia tiene más lados negativos, y es que coarta la iniciativa y la energía individual. Resulta muy difícil que un integrante de Podemos disfrute con un trabajo creativo y de su propia responsabilidad, ya que, debido a la dinámica de la asamblea y los círculos, siempre tendrá que rendir cuentas a alguien y cualquier integrante podrá opinar de lo que le plazca, amparado en el "espíritu democrático" del partido. Yo mismo traté de iniciar un pequeño proyecto que tanto el sentido común como la asamblea respaldaban, pero no me encontré más que con retrasos y opiniones sobre cómo debería hacerse, cuestiones todas que finalmente me quitaron las ganas de trabajar porque, al igual que se necesita colaborar, también hay que entender la necesidad del individuo de autogestionarse.

Tengo que decir que, en mi experiencia personal, no es cierto que en la asamblea se escuche siempre a todo el mundo. Para empezar, porque dejar hablar a las personas no equivale a escucharlas; para escuchar hay que abrirse mucho más y no siempre lo conseguimos. Además, en dos ocasiones tuve que bajar el megáfono ya que mientras hablaba se oían algunos abucheos y desaprobaciones. Una vez hablando sobre la participación de las mujeres y otra sobre el método de elección de los representantes.

Para finalizar, diré que no he perdido totalmente la esperanza en Podemos, creo que es un movimiento que tiene su cara positiva: movilizar a los ciudadanos, agitar conciencias, buscar alternativas y algunos de los integrantes del movimiento de Jerez me merecen un gran respeto.

Hace tiempo que tenía ganas de escribir sobre esto. Nunca me sentí totalmente dentro de Podemos el tiempo que estuve con ellos, tampoco ahora me siento del todo desvinculado estando fuera.

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