El estadio Carranza, en un partido antes de la pandemia.
El estadio Carranza, en un partido antes de la pandemia.

Lo de que el Trofeo Carranza vaya a disputarse entre equipos femeninos tiene dos lecturas. Una positiva y otra negativa. Por un lado siempre es buena noticia que las mujeres se conviertan en protagonistas de algo en lo que siempre han tenido el protagonismo los hombres. El fútbol se ha considerado siempre un deporte masculino y ya era hora de que se le empezara a dar cierta visibilidad a los equipos femeninos. Los conjuntos formados por mujeres logran infinidad de éxitos en este deporte y la mayoría están silenciados. A esto hay que añadir que cualquier mujer que quiera introducirse en este juego ha tenido que pasar por momentos duros, ha tenido que escuchar insultos y comentarios que no vienen a cuento o ha sufrido desigualdades con respecto al otro género. Incluso cuando se trata de un mismo club, incluso cuando el club tiene dinero, las diferencias entre el equipo de ellos y el de ellas son abismales. Por eso siempre es de agradecer que un equipo de fútbol compuesto por mujeres tenga un sitio mayor que el que suele tener.

Pero después de todo esto viene lo negativo de que el Trofeo Carranza vaya a ser femenino. Es una excusa. Lo de que sean mujeres quienes vayan a jugar este torneo veraniego tan histórico evidencia que se trata de una competición que se encuentra en decadencia. ¿Hay que creerse que el presupuesto destinado a esta edición será el mismo que se destinaba cuando lo jugaban hombres? Cada año el Carranza ha ido degradándose. Lejos quedan los tiempos en los que los equipos que lo luchaban eran de categorías superiores. En los últimos años ha resultado complicado conformar el cuarteto que lo iba a disputar. Los equipos cada vez eran de menor categoría. Y ahora se ha bajado tanto el listón que se ha llegado a optar por que sean ellas quienes lo disputen. Y me refiero a bajar el listón en cuanto a tener que ir a lo económico. Porque en cuanto a calidad del juego este año puede ser igual de bueno o mejor que si lo disputasen hombres. Tampoco hay que dejar pasar el machismo de algunos de los aficionados a este deporte. No es por generalizar, pero lo cierto es que en las aficiones del fútbol los machistas están muy presentes. De ahí que todo apunte a que la venta de entradas no vaya a ser muy exitosa (Por cierto, quiero animar desde aquí a las mujeres a acudir al estadio). Con el previsible poco éxito de las entradas desde el Cádiz C.F. tendrán la excusa perfecta para que con el paso de los años el Trofeo Carranza deje de celebrarse. Culparán a la edición femenina del fracaso. Un fracaso que viene de años atrás. Y si vuelve a celebrarse una edición masculina se darán golpes en el pecho diciendo que por poco que hagan ya es mejor que el año que lo protagonizaron ellas.

Sirva esto para reivindicar todo lo relacionado con la mujer y el fútbol. Probablemente me deje muchos aspectos en el tintero debido al desconocimiento de todo lo que hay detrás de la industria. Pero como ejemplo de reivindicación no solo están las jugadoras. Están las entrenadoras y las árbitras. También periodistas, fisioterapeutas y preparadoras físicas. Ellas son otras de las figuras que no encuentran el hueco que se merecen en este sector.

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