Flores en la Rambla, días después del atentado en Barcelona.
Flores en la Rambla, días después del atentado en Barcelona.

Esta semana se cumple un año de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils. A lo largo de estos meses me he preguntado qué habría sido de las víctimas. Días después del terrible suceso algunos seguían ingresados. Pero tras jornadas de guardia de los medios de comunicación en las puertas de los hospitales, nunca más se supo. Lo de preguntarme qué sería de ellos no era por morbo. Ni por invadir su intimidad. Era porque de repente se dejó de hablar del tema. Llegó septiembre, comenzó el curso informativo y ni rastro de lo ocurrido aquel 17 de agosto. Aunque me dedico a esto, nunca dejará de sorprenderme el poder de los medios de comunicación a la hora de decidir qué debe estar en nuestra mente o qué debe quedar en el olvido.

Ahora llevamos unos días escuchando hablar de los atentados en la mayoría de cadenas de televisión. Otra vez. ¿Será porque es agosto y es el mes más complicado a la hora de encontrar noticias y a los medios les conviene recuperar el tema? Es difícil encontrar un calificativo que defina la práctica de las cadenas de darse golpes en el pecho por tener exclusivas relativas a los atentados. La sensación que provocan es una mezcla de repulsa, indignación y tristeza. ¿Para qué lo hacen ahora, un año más tarde? ¿Para alimentar el odio? ¿Para incrementar el miedo? ¿Para demostrar que son mejores que sus competidores? Ya no es necesario saber según qué aspectos. Al menos no de la forma en que lo cuentan. Lo que ocurrió en su momento los ciudadanos lo tenemos en nuestra memoria, y no nos hace falta que indaguen más de lo necesario.

Y lo mismo que con la televisión ocurre con los políticos. Están pasando los límites del respeto con el homenaje del próximo viernes. Lo de Torra, Sánchez y Felipe VI, entre otros, parece una lucha de "a ver quién puede más". Que si yo voy a ir, que si voy a ir acompañado de mi mujer, que si yo no voy a ir porque no quiero tener una foto junto a ti... Y como estas, una larga lista de pataletas de niños. Aunque no lo comparta, llego a entender que lo de presos políticos o políticos presos genere debate en alguna parte de la sociedad. Pero de lo que no hay duda es de que el del viernes va a ser un homenaje político y no políticos homenajeando.

La forma en la que están 'publicitando' el acto no representa a los que de verdad sentimos lo que ocurrió. Un año después cometen el mismo error, y así seguirá siendo conforme pase el tiempo. Lo que yo me pregunto es por qué nadie cuenta qué tipo de ayuda recibieron o reciben quienes sufrieron el atentado terrorista. O por qué nadie habla de cómo quedaron las zonas en las que ocurrieron los hechos. Probablemente no compense indagar en las verdaderas consecuencias que tuvo y aún hoy tiene el atentado. Los intereses políticos y empresariales vuelven a estar por encima de las personas.

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